El Cartel de Sinaloa operó para convertir a Rubén Rocha en gobernador: EU
Varios operadores políticos fueron secuestrados en las elecciones de 2021 y grupos armados se robaron casillas llenas de votos, de acuerdo a la acusación formulada por la justicia estadounidense
Rubén Rocha negaba rotundamente en 2021 estar vinculado al crimen organizado de Sinaloa. Acababa de ganar las elecciones a gobernador, pero la jornada electoral había sido un desastre. Los medios locales documentaron que varios operadores electorales—en su mayoría del Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero también de Morena, su partido— habían sido secuestrados, apaleados y amenazados por delincuentes. Algunos candidatos renunciaron a presentarse y grupos armados robaron casillas llenas de votos. Rocha, que resultó ganador en medio del río revuelto, dijo que él y Morena habían sido las víctimas de la violencia, y aseguró que el PRI, que durante años gobernó el Estado, tenía nexos con el Cartel de Sinaloa. Ahora, la acusación de Estados Unidos asegura que esta organización criminal le ayudó a ganar esas elecciones a cambio de protección política.
“Con quien ha trabajado toda la vida la delincuencia es con el PRI, ¿con quién más tienen manera de ponerse de acuerdo? ¿De dónde nosotros vamos a tener ese antecedente ancestral que tienen los gobiernos priistas, particularmente en esta parte de Sinaloa y el Pacífico? Eso es lo creíble. ¿Con quiénes se han entendido? Con ellos. ¡No somos nosotros!”, dijo un enojado Rocha en una entrevista a Animal Político. Este miércoles, Estados Unidos ha acusado al gobernador de trabajar para el cartel de Joaquín El Chapo Guzmán, y particularmente para Los Chapitos, sus herederos. Rocha, junto a una parte significativa de su Gobierno estatal, es señalado de “asociación delictuosa para la importación de narcóticos” con el Cartel de Sinaloa desde 2021.
Es decir, Estados Unidos asegura que tiene pruebas y busca meter en la cárcel por narcotráfico a un gobernador en activo, un político del máximo nivel, y asegura que desde el inicio de su sexenio ha sido un colaborador necesario “para proteger y hacer crecer este imperio del tráfico de drogas”. En un hecho de consecuencias aún por ver, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México ya respondió a Estados Unidos que necesita pruebas si quieren la extradición y Rocha se ha defendido asegurando que es un ataque contra la Cuarta Transformación.
El escrito de Estados Unidos afirma categórico que “los acusados”, entre los que se incluyen el senador morenista Enrique Inzunza, el alcalde de Culiacán y varios altos cargos de seguridad, de la fiscalía y de la policía en el Estado, protegieron a los líderes del Cartel de Sinaloa de la justicia e incluso ordenaron a la policía encargada de perseguir el narcotráfico proteger los cargamentos de “fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina”, recibiendo a cambio “millones de dólares en dinero procedente del narcotráfico del cartel”.
En el caso particular de Rocha, de acuerdo con la acusación hecha pública por Estados Unidos, cuando a principios de 2021 ya estaba en campaña para ser el próximo gobernador de Sinaloa, “se reunió con los entonces líderes” del Cartel de Sinaloa. El texto describe un encuentro protegido por “sicarios armados con ametralladoras”. “Iván y Ovidio”, dos de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, le aseguraron que él ganaría las próximas elecciones a cambio de que, una vez electo, colocara “en puestos de autoridad del Gobierno de Sinaloa a funcionarios favorables al tráfico de drogas de los Chapitos”. También dice que antes de la elección, el gobernador entregó “a los líderes de los Chapitos una lista de sus oponentes y sus respectivas direcciones, para que pudieran intimidar a dichos oponentes y obligarlos a retirarse de la contienda electoral”.
Un día antes de la elección del 6 de junio de 2021, al menos nueve operadores electorales del PRI y Morena fueron secuestrados en varios municipios de Sinaloa, principalmente en Culiacán y Badiraguato, con el objeto de disuadirlos de sus labores de preparación para la jornada. Uno de estos casos provocó que la candidata priista a la alcaldía de Badiraguato, Guadalupe Iribe Gascón, abandonara la contienda el mismo 6 de junio, pues entre las víctimas se encontraba su hermano, quien horas después fue liberado, con señales de tortura y un mensaje amenazante. Otras víctimas de renombre eran José Alberto Salas, secretario de Organización del PRI estatal, y la regidora de Morena en Guasave, Martha Yolanda Dagnino Camacho.
Además de los secuestros, grupos de hombres armados con palos y en camionetas rondaban los colegios electorales para inhibir la concurrencia de votantes. Al cierre de la jornada, las autoridades documentaron el robo y destrucción de decenas de urnas ya llenas de votos. El candidato del PRI, Mario Zamora, reconoció la derrota, pero sugirió que las múltiples agresiones reportadas a lo largo de la jornada habían tenido un beneficiario directo: Morena. También hizo un llamado para que los priistas secuestrados fueran liberados. “Ya se acabó la elección, ya se obtuvo el resultado que al parecer estaban esperando, regrésenlos, por favor; son hombres y mujeres de bien que solo estaban tratando de hacer su trabajo”, declaró. Aunque Rocha dijo que también había habido morenistas afectados, la evidencia disponible en ese momento apuntaba a que el principal objetivo habían sido sus rivales políticos. La acusación de Washington da una nueva categoría a estos hechos.
Los presuntos nexos entre Rocha y el Cartel de Sinaloa también se mostraron durante el secuestro y entrega de Ismael El MayoZambada en julio de 2024. Según contó en una carta que envió ya desde Estados Unidos el propio capo y fundador del Cartel de Sinaloa, fue emboscado por su ahijado, Joaquín Guzmán López, otro de los hijos del Chapo, que lo secuestró y lo subió a un avión destino a Estados Unidos. Ahí ambos fueron detenidos, a las afueras de la ciudad fronteriza El Paso. Para atraerle a la trampa, Guzmán López le dijo que necesitaba su ayuda para hacer de mediador entre dos líderes políticos: el gobernador de Sinaloa, Rocha, y Héctor Melesio Cuén, exalcalde de Culiacán. La Fiscalía General de la República reveló poco después que Cuén fue asesinado en el mismo lugar donde secuestraron a Zambada. El gobernador Rocha afirmó que en ese momento estaba en Los Ángeles, Estados Unidos. Tres meses después estalló la guerra civil dentro del Cartel de Sinaloa que ha dejado un reguero de asesinatos, desapariciones, robos y sabotajes en el Estado.
Esta crisis es una de las peores herencias para la presidenta Claudia Sheinbaum del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, que cerró filas con Rocha. La presidenta, sin embargo, muy pronto supo de los pasos del gobernador y, a través de intermediarios de alto nivel, le pidió renunciar a su cargo. El gabinete de Seguridad había documentado que Rocha intentaba influir en que los operativos federales estuviesen dirigidos exclusivamente contra los enemigos de los Chapitos. Varias veces se le hizo a Rocha la petición de apartarse. Pero él no cedió. Decía que él se debía al pueblo de Sinaloa. Y más aún: dijo que él llegó a ser gobernador porque López Obrador directamente le dio su apoyo. No fue el único. (DIARIO EL PAIS).

