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Proceso del aprendizaje

Mtra. Irasel Negrete Ronzón

«No temas crecer lentamente,

teme sólo quedarte quieto.» —

Proverbio chino.

En los últimos días, he estado meditando acerca del proceso de aprender, el cual no es uniforme, ni lineal, ni mucho menos inmediato, sin embargo como vivimos un mundo que valora la rapidez y los resultados visibles, solemos olvidar que el aprendizaje verdadero tiene su propio ritmo, profundamente humano y, sobre todo, diverso, cada persona recorre su camino de manera distinta: algunos avanzan con rapidez en ciertas áreas y se detienen en otras; otras requieren más tiempo, más práctica o simplemente un enfoque diferente y es ahí donde radica uno de los mayores desafíos de la educación: comprender que el tiempo no es un enemigo, sino un aliado.

Cuando iniciaba en la docencia, con mi inexperiencia me dejaba llevar por la idea de que todos debían aprender al mismo ritmo, ahora sé que eso no solo es irreal, sino que puede ser perjudicial, genera frustración tanto en alumnos como en maestros (a mi me pasaba)  y limita el potencial de quienes podrían llegar más lejos si se les permitiera explorar con mayor libertad; ahora sé que aprender implica equivocarse, repetir, reflexionar y, muchas veces, volver a empezar y que es este proceso lo que consolida el conocimiento.

Además de ser maestra de Telesecundaria, soy maestra de danza y estoy convencida de que la paciencia especialmente en quien guía no es una virtud opcional en el aprendizaje, es esencial, aclaro que ser pacientes no significa quedarse pasivos esperando resultados; implica confiar activamente en el proceso y comprometerse con el mismo, porque en ocasiones nos desesperamos y queremos ver los resultados pronto y de manera homogénea en todos los alumnos, empero, hay que dejar de enfocarse únicamente en el resultado final y comenzar a valorar los pequeños avances, he visto lo valioso que es reconocer un progreso por mínimo que parezca, hacer esto puede marcar la diferencia en la motivación de quien aprende, leí en un artículo de psicología que las personas se sienten más motivadas cuando perciben que están avanzando y no necesariamente cuando logran grandes resultados, esto se debe a que se activa el sistema de recompensa del cerebro, liberando dopamina, esa sustancia genera una sensación de satisfacción que refuerza la conducta que llevó a ese progreso, es decir, el cerebro “aprende” que ese esfuerzo valió la pena y aumenta la probabilidad de repetirlo. Además de la paciencia, tengo muy presente el “efecto pigmaleon” como un elemento clave en mis clases pues cuando alguien percibe que se confía en su potencial, es más probable que asuma el desafío con mayor compromiso y eso enriquece el proceso del aprendizaje, esperar lo mejor de cada alumno no significa exigir perfección, sino creer genuinamente en su capacidad de lograrlo dotándolo de las herramientas necesarias para que consiga el objetivo.

Como lo dije anteriormente confiar no basta: es necesario acompañar con estrategias efectivas, algunas que he llevado a cabo y que comparto son: hacer preguntas para saber si han comprendido y qué han comprendido, pedirles explicar lo aprendido con sus propias palabras, dar retroalimentación constante y crear en el aula un ambiente en donde equivocarse sea parte natural del proceso, algo relevente es diversificar la forma de enseñar ya que cada estudiante aprende de distinta manera, también es clave trabajar con niveles de desafío, porque si todo es demasiado fácil, hay aburrimiento; si todo es demasiado difícil, hay frustración, cuando hacemos esto, permitos que cada alumno avance desde donde está, sin comparaciones constantes; otro elemento fundamental es fomentar la autonomía,  enseñar a los alumnos a aprender: cómo organizar su tiempo, cómo revisar su trabajo, cómo detectar dudas, entre otros aspectos, todo esto les permitirá avanzar a su propio ritmo; por último apoyar a los alumnos en su gestión emocional es clave porque la ansiedad, miedo al fracaso o falta de confianza pueden bloquear el aprendizaje incluso cuando existen las capacidades. 

En resumen, aprender lleva tiempo, a veces más del que quisiéramos, pero cada paso, cada error, cada intento son parte de un proceso más grande, así que con paciencia, confianza y estrategias adecuadas, el aprendizaje deja de ser una carrera contra el reloj y se convierte en un camino de crecimiento real y duradero y un buen maestro busca progreso.

Aprender no ocurre únicamente en el aula,  sucede en el trabajo, en casa, en los proyectos personales, en la vida cotidiana, así que cualquier cosa que queramos aprender (a cualquier edad) requiere pequeños esfuerzos sostenidos en el tiempo, no impulsos intensos pero esporádicos, así que más que perfección, se trata de progreso.

Te invito a seguirme en instagram y facebook en mi perfil: Irasel Negrete Autora dedicado tanto a la educación como la superación y crecimiento personal.