Celebrar el aprendizaje cotidiano: Encuentro de Lectores y Escritores de Telesecundarias

Por Sandra Ortiz y Artemio Ríos*

El pasado 2 de junio se realizó el Encuentro de Lectores y Escritores de la Zona 77 de Telesecundarias Federales, el evento se desarrolló en la escuela de la comunidad de Adolfo Moreno, Municipio de Altotonga. A dicho Encuentro asistieron representantes alumnos, maestros y padres de familia de 25 escuelas de la Zona Escolar; ahí participaron en diversos talleres y mostraron los productos que han realizado como parte de las actividades de promoción de lectura y escritura.

Si bien, se trata de un evento que se programa cada año como parte de la agenda institucional que promueve la Zona, fue posible percibir un ambiente de celebración por el trabajo realizado, es decir, trascendió lo que muchas veces sucede: que se viva como un evento formal sin sentido. Al contrario, fue significativo, pues ahí fue visible que el esfuerzo y el trabajo realizados son perceptibles en la participación de los alumnos, quienes fueron los actores principales del Encuentro.

 

Lo anterior es parecido a cuando Dania y Mariana de la Telesecundaria Leona Vicario de la comunidad de Mesa de la Yerba, participaron en el programa del Noticiero del Diario de Xalapa, en ABC radio (25 de mayo de 2017), para compartir algunos de sus textos, así como su experiencia como escritoras. La participación de las alumnas en el Noticiero, alegró a sus maestras, compañeros y, en general, a las comunidades de Mesa de la Yerba y Plan de Sedeño de donde son originarias.

 

Dentro de estas experiencias también recordamos la del Festival Comunitario de Aprendizajes Compartidos -del que comentamos en la columna del 16 de mayo en esta revista- en el que las madres de familia de la Telesecundaria Frida Kahlo en Guadalupe Victoria, Perote, demostraron lo valioso que resulta que la escuela las incorpore a las actividades de formación pues, junto con sus hijos, mejoran sus habilidades y fortalecen el tejido que vincula a la escuela y la comunidad.

 

¿Por qué el Encuentro de Escritores, la participación de las niñas en el Noticiero y el Festival Comunitario de Aprendizajes Compartidos fueron una celebración?, ¿por qué son dignos de considerarse una fiesta educativa?

 

En casi todas las escuelas de educación básica del país (si no es que en todas), se realizan algunos festivales y eventos de conmemoración durante cada ciclo escolar, entre ellos: el día de las madres, la Revolución Mexicana, el fin de cursos. Es una verdad de Perogrullo que dichos eventos, muchas de las veces, se convierten en una gran carga de trabajo para docentes y alumnos que reditúa en poca satisfacción; así mismo, se sabe que ellos son un gran distractor de tiempo para las actividades académicas. Generalmente, dichos eventos se organizan bajo esquemas que se repiten año con año y son, además de acartonados, rutinas que poco hablan de la vida cotidiana de la escuela. Su poder de significación y convocatoria es casi nulo o se vuelve una “obligación” tediosa. Frente a esta cultura de la celebración dentro de las escuelas, es que proponemos la fiesta educativa que representan los eventos de los que hablamos en los primeros párrafos de esta nota.

 

Celebrar los logros –grandes y pequeños, de cualquier tamaño– que cada escuela obtiene como resultado del trabajo de aprendizaje y enseñanza es la propuesta para luchar contra el sinsentido cotidiano. Es una forma de rendir cuentas a la sociedad de lo que se aprende en la escuela, es darle sentido a la demostración de lo aprendido. Las fechas del calendario cívico tienen escasa significatividad y celebrarlas es anacrónico, con respecto a los nuevos enfoques de enseñanza de la historia. Frente a ello, está todo lo que sucede en las aulas y que, muchas veces, se ve pasar como una secuencia de días que ocurren en el mismo plano, sin cambios, sin visibilidad.

 

Junto a esos días planos, están los resultados de las pruebas que, otras tantas veces, nos dicen que “lo estamos haciendo mal”. No todo puede estar mal, por precarias que sean las condiciones en la escuela los niños aprenden todos los días ¿por qué no celebrarlo?, ¿podemos pensar que es poca cosa que los chicos aprendan a leer, que superen su dificultad con las tablas de multiplicar, que pierdan el miedo a exponer un tema públicamente?, ¿es poca cosa que el maestro comparta su gusto por los cuentos, que logren terminar la lectura “por entregas” de una novela?

Valorar y dimensionar lo que ocurre cada día en todas las escuelas, no es una cuestión trivial, en ello nos va la posibilidad de disfrutar y articular nuestro deseo de seguir compartiendo como docentes, directores, asesores o alumnos; porque sólo aquello que merece celebrarse, merece repetirse todos los días. Valorar lo que sucede dentro de las aulas, pasa por reconocerlo, por saber identificarlo; los maestros deberían estar más pendientes de lo que hacen bien y es visible en los productos de los chicos: en lo que dicen, lo que escriben o elaboran.

 

La invitación para los colegas en las escuelas es a que busquen medios para hacer público y festejar lo que los niños producen todos los días: sus escritos, los videos con sus exposiciones y disertaciones, su voz expresada en productos originales. Están las redes sociales, páginas web o blogs; las juntas con padres de familia, las “demostraciones de lo aprendido”, los festivales y eventos ya agendados; cualquier espacio es susceptible de llenarse con las valiosas voces de nuestros niños, con la alegría que produce aprender y compartir. Pero pongamos en el centro lo que debe ser central: lo que todos aprendemos en la escuela.