UV innovó y destaca a nivel nacional con el Instituto de Neuroetología

  • Celebra su 25 aniversario con 4° Simposio Internacional
  • Fue uno de los primeros a nivel mundial, recalcó el investigador Pablo Pacheco Cabrera

 

Autoridades universitarias inauguraron el 4° Simposio Internacional de Neuroetología

 

Por David Sandoval Rodríguez* El Instituto de Neuroetología de la Universidad Veracruzana (UV) celebró los 25 años de su fundación con el 4° Simposio Internacional de Neuroetología, el viernes 20 de octubre en las instalaciones de la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI).

La inauguración formal del evento estuvo a cargo de Magdalena Hernández Alarcón, secretaria Académica, acompañada por Domingo Canales Espinosa, director general del Área Académica de Ciencias Biológicas y Agropecuarias; Francisco García Orduña, director del Instituto de Neuroetología; Laura Teresa Hernández Salazar, coordinadora de los posgrados en Neuroetología; Juan Francisco Rodríguez Landa, secretario Académico del instituto y en representación de la Dirección General de Investigaciones (DGI), Rodrigo López Sánchez.

“Hoy estamos festejando 25 años del nacimiento del Instituto de Neuroetología, con bases fijas y objetivos perfectamente definidos”, precisó Domingo Canales; además reconoció a sus catedráticos fundadores: Ernesto Rodríguez Luna, Francisco García Orduña, Pablo Pacheco Cabrera y Carlos Contreras Pérez.

Comentó que después se incorporaron otros profesores como Porfirio Carrillo Castilla, Jorge Manzo Denes, Adolfo López Galindo y él mismo.

Una tercera generación la integran los investigadores Jorge Morales Mávil, Laura Teresa Hernández Salazar, Margarita Saavedra Vélez, Juan Francisco Rodríguez Landa, Blandina Bernal Morales, María de Jesús Rovirosa Hernández y Ana Gloria Gutiérrez García.

“Estamos reconocidos como uno de los mejores entre los centros e institutos de investigación de la UV, y con un importante impacto a nivel nacional dentro de la ciencia.”

Canales Espinosa señaló además: “Nos formamos con bases genéticas sólidas en farmacología, fisiología de la reproducción y conducta y conservación de especies”.

Para redondear su participación detalló: “Hoy el Instituto de Neuroetología, independientemente de vivir situaciones de estrés, ansiedad, depresión, con un comportamiento a prueba de todo, es una especie de área natural protegida donde sobreviven y se reproducen –pero sobre todo se conservan– varias de las especies de investigadores más importantes de la UV; esto hace del instituto uno de los más importantes en el desarrollo de la investigación científica en nuestra Universidad y con un importante impacto a nivel nacional”.

 

Pablo Pacheco Cabrera destacó que fue uno de los primeros institutos de su tipo en el mundo

 

En particular, dio la bienvenida a los estudiantes de la Maestría y el Doctorado en Neuroetología, los cuales están registrados dentro del Padrón Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

“Este simposio será de gran beneficio para todos, principalmente para los estudiantes”, remarcó el directivo.

A continuación comenzaron las actividades con la conferencia “Perspectivas sobre la creación del Instituto de Neuroetología”, a cargo de Pablo Pacheco Cabrera, investigador fundador del instituto y actual integrante del núcleo académico básico de su maestría.

En su exposición trazó un recuento histórico de los orígenes del instituto hasta 1970, cuando conoció a Carlos Guzmán Flores en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y durante su estancia en la Universidad de Harvard conoció a Frank R. Ervin, quien le sugirió la idea de criar primates para posteriormente venderlos a las universidades en Estados Unidos.

Con su conferencia, Pacheco Cabrera extendió un “humilde reconocimiento a todos los académicos que nos fueron encaminando hasta llegar a lo que ahora somos como miembros del instituto. Quise hacer este relato histórico para que los estudiantes se den cuenta de lo que uno hace y su importancia, que redunda en una obra como es el Instituto de Neuroetología”.

Todos los académicos se han esforzado para mantener al instituto en un nivel de excelencia, hecho fundamental para brindar a los estudiantes posgrados de calidad.

Explicó que después de un desencuentro con el entonces gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Suárez, quien había sido director del Instituto Nacional de Psiquiatría y rechazó su idea de destinar una isla para un criadero de primates, decidieron volver a la región del istmo de Tehuantepec y buscar alguna de las islas que se habían creado con la edificación de la Presa “Miguel Alemán”.

Sin embargo, en su trayecto pasaron por la laguna de Catemaco y decidieron que era factible solicitar el apoyo de la UV para ubicar su proyecto en este espacio.

Fue gracias al apoyo de Julián Pérez Guerra, entonces director de la Escuela de Biología de la UV, que iniciaron la gestión respaldada por el rector de aquella época, Rafael Velasco Fernández.

No obstante, una docena de primates arribó al aeropuerto de México antes de tiempo y hubo que llevarlos a la Isla de las Garzas, donde un cacique ya había situado reses y un cuidador para impedir la llegada de los científicos y los monos.

Desde ese entonces, alumnos de la Escuela de Biología comenzaron a viajar a Catemaco para cuidar de los primates y, por su parte, Pacheco Cabrera abandonó la UNAM para crear en la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT) el Centro de Investigaciones Fisiológicas.

En 1991 se buscó la creación en la UV del Laboratorio de Neurofisiología, adscrito al Centro de Investigaciones Biológicas, y en 1992 el rector Rafael Hernández Villalpando aprobó la creación del Instituto de Neuroetología, con Ernesto Rodríguez Luna como su director.

Para la inauguración se organizó el Primer Simposio Internacional “Perspectivas en neuroetología”, el 1 de agosto de 1992, contando con la participación de destacados investigadores como el español Alberto Ferrus y John Hildebrand, de la Universidad de Arizona.

“Estaban muy contentos de participar en el simposio y en la inauguración del primer Instituto de Neuroetología en el mundo”, subrayó; “es algo que no presumimos mucho pero éste fue uno de los primeros institutos en el mundo, reconocido por el profesor Ferrus y el doctor Hildebrand”, concluyó. Colaboración

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