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Obsesión panista

La rala elite panista fue hasta Chihuahua a resembrar sus obsesiones políticas. Hace ya tiempo que olvidaron la brega eterna de sus fundadores y voltearon al norte, lugar donde quieren insertarse. Lo hicieron por dos vías y propósitos: una local, para respaldar a una gobernadora alicaída y temerosa, la otra de duro refilón, fijo en el Washington de sus esperanzas. Todos ellos, como compacto y alebrestado contingente, buscan respaldo de la derecha imperial gringa.

No dudaron, además, en llamar a sus muy vapuleados adalides de incontables pleitos perdidos. Ahí aparecieron, chorreando miserias, sus dos únicos ex presidentes, el Fox de los inmensos derroches de ingresos petroleros, y el Calderón de las malignas batallas y los muertos laterales.

Ambas aventuras que tanto daño hicieron al país. Fingen, toda esa pequeña troupe, con grandilocuente fantasía, que el pueblo los oye, los respeta, que atiende sus cascadas voces, que coincide y apoya sus ideas clasistas, simples y bravuconas. Nada aprendieron de su dramática peripecia con Xóchitl Gálvez. Volvieron a escoger mal a su circunstancial adalid para retomar fuerza y cohesión: la atribulada gobernadora de ese estado norteño.

Una figura sin recursos ni liderazgo para dinamizar las pretensiones de cualquier audiencia, menos todavía con exageradas ambiciones. Desean, inútilmente, superar lo que en efecto son, sus ya largos tiempos de horas bajas. Las acusaciones de infringir la Constitución y la ley de seguridad nacional la ponen en un predicamento legal cierto.

Tanto oradores como publicistas y defensores piensan que, si no citan tan graves faltas legales, éstas desaparecerán y caerán en el olvido. Creen, en su intentona de ocultarlas, que también podrán transformar en su favor lo que ha sido establecido claro y cierto en la norma. Se liaron con los espías de la CIA a pesar de saber que, sin el concurso federal, está prohibido y penado.

No sólo desean ayuda circunstancial, sino una alianza, aunque sea subordinada. Confían en su ayuda para conseguir logros policiacos espectaculares sabiendo que, por experiencia, son inciertos y caros. Levantan sus plegarias solicitando la intervención extranjera donde refugiar sus tristezas.

Esa conocida actitud entreguista, tan repetida en la mala historia de este y otros muchos países. No buscan, en sus adentros humanos, el calor que puede hermanarlos con sus audiencias para tornarlos apoyadores de sus visiones y promesas. Aún en sus cortas pretensiones se cortan las alas y no podrán volverlos basamento de sustento electoral, político, vivencial.

No, retornaron sobre sus, ya no tan recientes, pasos frustrados y se mostraron de cuerpo entero, convenencieros, pedigüeños de apoyos y votos inmerecidos. Vanos afanes masivos que no podrán obtener. Pueden, entonces, conservar esa raquítica audiencia de los que son, piensan y reaccionan igual para asegurar su pequeñez actual.

Ante su ya muy notoria intrascendencia, han fijado sus planes de contrataque, nada menos que frente a la presidenta Sheinbaum. Pensando, erróneamente, que podrán doblegarla, bajar sus logros, sobre todo ahora que, imaginan, está siendo vapuleada desde distintos lados.

Esos panistas retornaran a sus lugares de origen para enredarse, una vez más, con sus gastados aliados priístas. Sólo para contrariar a las mayorías al optar, con esta torpe táctica de ataque, contra quien esas mayorías si atienden: doña Claudia Sheinbaum Pardo. Creen que formarán el pretendido y sólido grupo de eficaces rivales ganadores.

Aprovechar esta gran apertura que le abrieron, tanto el trumpismo de fuera como el de dentro. Ahora, agrupados, se ven lanzados a solidificar la presión. Saben que, en el ámbito propagandístico, hay ya toda una coalición de viejos opositores que también vuelven sobre pasos ya muy paleados. Para unirse al pleito, han hilado varios supuestos poco creíbles, pero harto torpes que rezan así: la protección indebida del gobernador Rocha está contagiando al ex presidente López Obrador y, en esta defensa, ella, la Presidenta, se mancha también. El resultado piensan haberlo resuelto con astucia y firmeza.

Ha quedado dicen, un gobierno que bien podrá etiquetarse como narco. Y él y ella, como narcopresidentes. Esta ha sido la grandiosa e indeleble conclusión de sus repetitivas y pobres mentes. El coraje hacia don Andrés los lleva a perder todo sustento y apoyo real. Ruegan, suplican que haya ruptura en la cúpula de Morena para satisfacción de sus acariciadas venganzas.

Temen, sin embargo, que no les cumplan sus encendidos deseos de saber hundido en la soledad al personaje que insistentemente citan y llaman “palenque”. Y, tendrán que hacer pucheros y berrinches adicionales porque no habrá tal ruptura. La continuidad del mismo proyecto está, hasta el momento, asegurada y unida en la amistad, el respeto y la coincidencia de ideales.