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Examen de control UNAM: ¿Pueden los aspirantes no asignados conseguir un lugar en 2026?

Tras detectarse variaciones atípicas en los puntajes del proceso de admisión, la institución aplicará una prueba presencial que podría beneficiar a los aspirantes excluidos del proceso

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) anunció la aplicación de un examen de control para el proceso de admisión a licenciatura en 2026. Esta medida surge después de que la comisión técnica encargada de revisar el proceso detectara variaciones sustanciales en la distribución de aciertos en comparación con años anteriores.

Humberto González, sociólogo e investigador educativo especialista en acceso a la educación superior, analizó la decisión de la máxima casa de estudios. El experto señaló que, aunque la medida resulta lógica desde una perspectiva logística, plantea desafíos significativos en términos de equidad para los aspirantes.

«La decisión es la más óptima, pareciera la más equilibrada, sin embargo, no necesariamente la más justa», afirmó Humberto González en entrevista para El Heraldo Radio.

El investigador explicó que la medida genera una dualidad, pues beneficia a un grupo de jóvenes mientras impone una carga adicional a quienes ya habían asegurado su ingreso.

«Es justo para aquellos aspirantes que no obtuvieron un lugar por el mismo incremento atípico de los puntajes. Estudiantes que en comportamientos normales hubieran podido quedar, pero como subieron demasiado, no obtuvieron un lugar», detalló el sociólogo.

La situación ha generado una movilización entre un sector de los aspirantes, quienes han comenzado a organizarse para exigir transparencia y respeto a los resultados obtenidos. FOTO: archivo

¿Cuántos exámenes de control aplicará la UNAM?

La implementación de este examen de control representa un reto operativo para la institución, dado que el ciclo escolar inicia el 10 de agosto. La universidad cuenta con menos de 2 semanas para convocar a los aspirantes, realizar la prueba y publicar los resultados. Ante este escenario, algunos estudiantes han manifestado su inconformidad, planteando incluso la posibilidad de recurrir a amparos para defender los lugares obtenidos previamente.

«Es injusto también para los aspirantes que ya habían obtenido un lugar de manera honesta y van a tener que volver a realizar un examen que no es sencillo, es un examen de alta exigencia», puntualizó González.

El especialista destacó que la universidad optó por esta vía para evitar el esfuerzo logístico que implicaría repetir el examen para la totalidad de los 160 mil aspirantes, concentrándose únicamente en cerca de 58 mil personas.

Por otro lado, las autoridades universitarias han identificado casos específicos donde se acreditó el incumplimiento de las normas establecidas en la convocatoria oficial. Hasta el momento, se ha reportado la cancelación definitiva de 3,174 exámenes debido a irregularidades detectadas. FOTO: archivo.

Hacia una diversificación en la admisión

Más allá de la coyuntura actual, el investigador educativo subrayó la importancia de reflexionar sobre los mecanismos de ingreso a la educación superior. González sugirió que la universidad tiene la oportunidad de emprender una discusión profunda sobre la dependencia exclusiva de un examen de admisión.

«La lección más grande y más profunda es diversificar los mecanismos de admisión, es decir, no depender exclusivamente de un examen. Algunas instituciones valoran en algún porcentaje la trayectoria académica», concluyó el especialista.