El ‘Plan B’ de la Reforma Electoral está en acción
Esta semana, la Cámara de Diputados en la Ciudad de México fue escenario de un debate tumultuoso en el que no faltaron los insultos e improperios. El origen de tan agitada reacción por parte de las bancadas políticas se debió a la aprobación del “Plan B”, propuesto por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que modifica los artículos 115, 116 y 134 de la Constitución.
La enmienda pretende llevar a cabo una reducción importante de presupuestos, regidores y remuneraciones. La diatriba quedó resuelta con la aprobación del Plan B, avalada por 343 votos a favor (Morena, PT y PVEM) y 124 en contra (PAN, PRI y MC), con una abstención.
Tras la aprobación, se esperaba que los miembros de las bancadas tuvieran tiempo para exponer sus reservas de forma oral. Sin embargo, tras una observación de Leonel Godoy sobre la oposición, la bancada del PRI decidió extender su oratoria más de lo previsto, lo cual hizo que el resto de las bancadas hiciera lo mismo, llegando a sumar una centena de oradores.
Entre otros asuntos de la agenda se encontraba la aprobación para modificar un artículo de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, además de otorgarle nuevas facultades a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). La enmienda tiene como objetivo ampliar sus acciones en la construcción, equipamiento, rehabilitación y reconstrucción de diversas obras públicas. En este caso, los cambios se aprobaron por 423 votos a favor (Morena, PT, PVEM y MC) y 37 en contra (PRI).
La sesión concluyó con la programación de la siguiente reunión del pleno para el próximo martes.
El tono del debate fue uno de los aspectos que más resaltaron a lo largo de toda la jornada, en especial por los ataques de la oposición a la bancada de MC, a quien reprocharon su voto en favor del “Plan B” en lo general, así como de otras iniciativas de Morena y sus aliados. Exclamaciones soeces como: “MC y Morena son la misma mierda. MC es el nuevo narco-partido satélite. No son un movimiento ciudadano, son un tiradero de desechos tóxicos y terminan bailando de cachetito con Morena. ¡Al carajo con toda esa farsa!”, se convirtieron en una constante durante la sesión.
Queda claro que la pobreza del discurso será algo que marcará las siguientes semanas; la falta de pericia en la oratoria refleja la carencia de argumentos sólidos de la oposición mexicana. No cabe duda de que es necesario un debate más serio y objetivo ante las nuevas políticas del país, así como una mejor calidad en la exposición de las ideas, ya que la degradación del discurso se puede leer como un síntoma de la anémica calidad de la política mexicana.

