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Con Claudia Sheinbaum, proteger a México también es digital

Regular las redes sociales no es censurar; es defender a las familias, proteger a la niñez y construir un entorno digital más seguro para los mexicanos.

Corea del Sur encendió las alarmas del mundo. En 2024, cientos de estudiantes, profesoras y mujeres fueron víctimas de una nueva forma de violencia: fotografías tomadas de sus redes sociales fueron utilizadas para crear imágenes y videos sexuales falsos mediante inteligencia artificial, que después se distribuyeron en grupos digitales. Muchas de las afectadas eran menores de edad.

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Aquella crisis dejó una lección que ningún país puede ignorar: la tecnología avanza más rápido que las leyes.

Hoy la inteligencia artificial puede clonar voces, fabricar videos falsos, suplantar identidades y destruir la reputación de una persona en cuestión de minutos. Lo que antes parecía ciencia ficción hoy es una realidad que amenaza a familias enteras.

Por eso, la discusión impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la regulación del entorno digital merece analizarse con seriedad y sin prejuicios. No se trata de limitar libertades, sino de responder a una realidad que ya alcanzó a millones de personas en todo el mundo.

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Durante años se quiso instalar la idea de que cualquier regulación era sinónimo de censura. Sin embargo, ningún Estado responsable deja sin reglas aquello que puede poner en riesgo la vida, el patrimonio o la seguridad de su población.

Existen normas para los medicamentos, para los bancos, para los alimentos, para las carreteras y para las telecomunicaciones.

¿Por qué habría de ser diferente con plataformas digitales que influyen todos los días en millones de personas?

La Cuarta Transformación ha demostrado que gobernar significa colocar al pueblo en el centro de las decisiones. Así ocurrió con los programas sociales, con el combate a la corrupción y con la recuperación del papel del Estado como garante de derechos. Hoy ese mismo principio debe llegar al espacio digital.

Regular las redes sociales no es censurar: es proteger a la niñez, defender a las familias y construir un entorno digital más seguro.

La libertad de expresión seguirá siendo un derecho irrenunciable. Nadie debe ser perseguido por pensar distinto, cuestionar o criticar al gobierno. Esa libertad fortalece a nuestra democracia y debe protegerse siempre.

Pero la libertad de expresión no puede convertirse en un argumento para justificar la extorsión, el fraude, el ciberacoso, la explotación de menores, la difusión de contenido sexual creado sin consentimiento o la manipulación mediante inteligencia artificial.

Regular no es censurar.

Consultar derechos

Regular es proteger.

Proteger a las niñas y los niños que hoy navegan en plataformas donde existen riesgos como el grooming, la extorsión y los retos virales peligrosos.

Proteger a los adultos mayores que son víctimas de estafas digitales.

Proteger a las familias cuyos datos personales pueden utilizarse para cometer delitos.

Proteger a quienes todos los días enfrentan campañas de odio, suplantación de identidad o violencia digital.

El mundo ya comenzó a actuar. La Unión Europea ha fortalecido la responsabilidad de las plataformas para combatir contenidos ilegales y proteger a los usuarios. Reino Unido y Australia también han impulsado reformas enfocadas en la seguridad digital, especialmente para niñas, niños y adolescentes.

China, desde un modelo distinto al mexicano, ha implementado mecanismos para que quienes generan contenido en temas sensibles como salud, derecho o finanzas acrediten conocimientos o experiencia, buscando evitar que información falsa o irresponsable cause daños a la población. México no tiene por qué copiar otros modelos, pero sí aprender de las experiencias internacionales para construir una regulación propia, democrática y respetuosa de nuestra Constitución.

Ese es el verdadero reto.

No se trata de controlar lo que la gente piensa.

Se trata de impedir que la tecnología sea utilizada para destruir vidas.

La visión de la presidenta Claudia Sheinbaum parte de un principio profundamente humanista: la innovación debe estar al servicio de las personas y no al servicio del delito.

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La transformación de México también debe llegar al mundo digital. No podemos esperar a que una tragedia como la vivida en Corea del Sur ocurra en nuestras escuelas para comenzar a actuar.

Regular las redes sociales es proteger a la niñez mexicana

Las plataformas tecnológicas también tienen responsabilidades. Deben colaborar para proteger a los menores de edad, eliminar contenido ilegal con oportunidad, combatir redes criminales y transparentar el funcionamiento de herramientas que hoy influyen en la vida pública.

Construir un internet más seguro no significa cerrar espacios de libertad. Significa garantizar que niñas, niños, jóvenes y familias puedan utilizar la tecnología sin convertirse en víctimas.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha abierto una discusión necesaria para el México del siglo XXI. Una discusión que no enfrenta libertad contra regulación, sino que busca encontrar el equilibrio entre ambos valores.

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Porque la verdadera transformación también consiste en anticiparse a los riesgos del futuro.

Y porque proteger al pueblo de México, hoy, también significa protegerlo en el mundo digital.

Por: Alex Armenta