Con propósito
POR: Mtra. Irasel Negrete Ronzón
”No necesitas más tiempo en tu día. Necesitas decidirte”. –
Seth Godin
Hay momentos en los que me detengo unos segundos y me sorprendo pensando: «¿Ya es lunes otra vez? ¿Cómo es posible que ya estemos a mitad de semana? ¿En qué momento llegó el viernes?” y es que los días parecen correr con una velocidad que, a veces, asusta; en lo personal, vivo rodeada de responsabilidades, proyectos y compromisos, mis jornadas suelen estar llenas de pendientes por realizar y he aprendido que la organización no es un lujo, sino una necesidad que no sólo me ayuda a ir realizando todo sino a sentirme en paz con mi mente pues cada actividad tiene un tiempo definido, cada meta requiere disciplina y cada compromiso merece ser cumplido con responsabilidad, sin la organización mi vida sería un caos, pero mientras organizaba mi agenda hace unos días, una pregunta comenzó a rondar mi mente: ¿Qué sucede con quienes simplemente dejan pasar los días? Y no me refiero a las personas que llevan una vida tranquila, hablo de quienes despiertan sin ilusión, cumplen con la rutina por inercia y llegan a la noche sin sentir que algo les emocionó, les desafió o les permitió crecer, entonces comprendí que el verdadero problema no es tener mucho o poco que hacer, el verdadero problema es vivir sin un propósito que le dé sentido al tiempo.
Cuando tenemos un objetivo, incluso los días difíciles adquieren otro significado, nos levantamos con una razón para empezar, aprendemos algo nuevo, nos esforzamos un poco más, descubrimos capacidades que antes ignorábamos y cada pequeño logro fortalece nuestra confianza y nos recuerda que somos capaces de construir una vida con intención, y esto no quiere decir que tengamos objetivos extraordinarios, a veces basta con proponernos leer un libro, aprender una habilidad, cuidar mejor nuestra salud, arreglar el jardín, terminar un proyecto pendiente, dedicar tiempo a nuestra familia o simplemente convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos, lo importante es que exista una dirección, porque cuando sabemos hacia dónde nos dirigimos, encontramos motivos para avanzar incluso cuando el camino se vuelve difícil, pero sobre todo, disfrutamos el trayecto, ahora bien, no siempre nos vamos a sentir motivados al iniciar algo, pero durante el proceso podemos irnos sintiendo entusiasmados y con el empuje necesario para lograr nuestro objetivo y cuando vamos logrando consolidar esas pequeñas metas, nuestra autoestima se fortalece y eso nos hace soñar más alto o creer en nosotros mismos para lograr más cosas, porque cada objetivo alcanzado deja mucho más que un resultado, nos deja disciplina, experiencia, confianza y alegría, un regalo muy grande es cuando se nos revelan talentos que no imaginábamos poseer.
De igual manera, meditando sobre este tema, pienso que una de las mayores tristezas no es llegar al final de la vida cansados, sino llegar preguntándonos qué habría pasado si hubiéramos intentado aquello que siempre soñamos y es que el tiempo seguirá avanzando con la misma velocidad para todos y como ningún día es exactamente igual, creo que es relevante darles propósito y no es para vivir ocupados sino para vivir conscientes porque no se trata de hacer por hacer sino de construir una vida que nos haga sentir orgullo.
Para concluir, considero que la vida no se mide por la cantidad de días que transcurren, sino por el significado que somos capaces de darles, porque los días van a seguir pasando de cualquier manera. Cuando termine esta semana, ¿podrás decir que solo pasaron los días… o que tú también avanzaste con ellos?

