La izquierda de AL subestima el poder digital; la derecha usa el recurso al máximo: Pizarro
La izquierda latinoamericana ha subestimado el terreno digital frente a una derecha que ya opera con estructuras coordinadas, bots y manipulación de algoritmos electorales, advirtió la ex senadora colombiana María José Pizarro, hija de Carlos Pizarro Leongómez, dirigente del Movimiento 19 de Abril (M-19). “No le hemos dado la importancia que tiene al mundo digital”, alertó en entrevista con La Jornada, realizada el pasado jueves en el contexto de una visita a México.
Pizarro se refiere a la elección que llevó a la presidencia de Colombia al ultraderechista Abelardo de la Espriella, marcada, según denunció, por una campaña de desinformación de la ultraderecha sin precedente –con millones de bots, perfiles falsos e inversión multimillonaria de recursos no reportados a las autoridades electorales– y por una presunta manipulación algorítmica en el preconteo de votos. “Hoy tenemos un gobierno que, en nuestro criterio, no ganó de manera legítima”, afirmó.
Pizarro, quien hace cuatro años impuso la banda presidencial a Gustavo Petro, habla hoy desde la oposición. El país, dijo, “siente un vacío profundo” tras la llegada de De la Espriella al poder por una diferencia de apenas 250 mil votos. Subraya que a menos de 40 días de gobierno, el nuevo mandatario acumula ya 44 por ciento de opiniones desfavorables entre la ciudadanía, dato que ella interpreta como evidencia de que la mitad del país mantiene “una conciencia política humanista y progresista”.
La entrevista se produjo un día después de que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, visitara Barranquilla y firmara con De la Espriella memorandos de entendimiento que, apuntó ex senadora, comprometen la soberanía. “Es claramente vasallaje”, afirmó al describir la postura del gobierno colombiano frente a la Casa Blanca, y enumeró decisiones tomadas por el presidente del país sudamericano sin consulta previa: el reconocimiento de los Altos del Golán como territorio israelí, el anuncio –hecho desde Washington, no desde Bogotá– del inicio de operaciones militares conjuntas, y la reanudación de la aspersión con glifosato el mismo día de la visita de Rubio a Colombia.
Vasallaje estadunidense sobre la región
–¿Qué llevó a Colombia hasta ese punto?
–Estamos hablando de un estadio superior de manipulación que no comprendemos del todo. Detectamos 2 millones de bots manipulando las conciencias de los electores, una inversión multimillonaria de recursos en redes que nunca fue reportada en las cuentas de campaña, y no existe un software electoral público que se pueda auditar. Hoy tenemos un gobierno que, en nuestro criterio, no ganó de manera legítima.
–El gobierno estadunidense habla de una “época dorada de cooperación” con Colombia. ¿Cuál es la diferencia con lo que usted describe?
–Para mí es claramente vasallaje. Es esperar que las naciones de América Latina sean vasallas de Estados Unidos, tal como lo estableció su documento de estrategia de seguridad: no permitir ningún cuestionamiento a su hegemonía en el hemisferio occidental. Eso lo viven ustedes en México y lo vivimos en toda América Latina.
–¿Qué autocrítica le debe la izquierda a la región?
–No le hemos dado la importancia que tiene al mundo digital. México es un caso para aprender por la capilaridad de la presencia territorial, del contacto casa por casa. Pero también es indispensable regular las redes sociales y construir soberanía tecnológica: software propio, redes propias, canales de comunicación más seguros.
–¿Qué le preocupa de cara al futuro inmediato de la región?
–Me preocupa Brasil. Si el progresismo pierde ahí, México y Uruguay se quedan solos frente a esta nueva realidad. América Latina se está convirtiendo en un laboratorio, como antes lo fue Palestina. Necesitamos unidad hacia adentro, pero también redes mucho más fuertes entre países, porque los desafíos que enfrentamos son exactamente los mismos.
–¿Cómo se organiza la oposición de izquierda en Colombia de cara a los próximos años?
–Tenemos un partido nuevo, que nació hace pocos meses, y una bancada que, aunque no tiene mayorías propias, es la más grande del país. Creamos también un gabinete por la vida para tecnificar el ejercicio de la oposición, con datos concretos, algo distinto a lo que hicimos tradicionalmente en 200 años. El año próximo tendremos elecciones locales que deben convertirse en muro de contención para este gobierno. LA JORNADA.

