“La gente que lee siempre se sentirá viva”

  •  UV celebró el 34º Día Nacional del Libro.
  • La festividad fue decretada en 1979 por el presidente José López Portillo.
  • La fecha conmemora el natalicio de sor Juana Inés de la Cruz.

Por Lucero Mercedes Cruz Porras*

Estudiantes de la Especialización en Promoción de la Lectura de la Universidad Veracruzana (UV) celebraron el viernes 11 de noviembre en las instalaciones de la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI) de Xalapa el 34º Día Nacional del Libro.

Con una serie de actividades lúdicas, universitarios y civiles, lectores y aún no lectores de todas las edades, se acercaron al universo de las posibilidades: la literatura.

 

Encuentros fortuitos

Muchas veces lo inesperado nos lleva a los mejores lugares, planteó la dinámica “Cita a ciegas con un libro”, que solicitó a los participantes “no juzgarlo por su portada”. El reto: elegir uno de los libros envueltos con el mismo papel y colocados en un estante, donde la única información existente era una breve sinopsis de su contenido, similar a una cita a ciegas, cuando nos enfrentamos al amor desconocido.

Después de seleccionar cautelosamente su libro, los aventureros lectores podían decidir si había o no una conexión real con su compañero; si sus expectativas eran cumplidas, podrían disfrutar de una tarde a su lado, e incluso arriesgarse y llevarlo para leer en casa.

Algunos participantes comentaron sentirse satisfechos con su primera intuición, otros prefirieron una segunda oportunidad; sin embargo, todos gozaron de la original actividad, que les recordó una verdad incuestionable: así como el amor implica un contacto espiritual, la lectura conlleva uno intertextual.

Versos sinceros

Los versos también son “bocadillos itinerantes” y se pueden comer como dulces en la biblioteca, en la escuela o en el trabajo. Es por ello que una pareja de doncellas salidas de algún cuento recorría los pasillos de la USBI repartiendo pequeños frascos con un contenido especial: frases de obras famosas y chocolates. Si los incautos paseantes dedicaban unos minutos para endulzar su jornada, podían escuchar una lectura personalizada de las líneas que el destino les había deparado.

De forma simultánea, en una de las salas cercanas a la recepción del edificio se encontraban los “duendes”, niños que, acompañados por sus padres, trabajaban con instructoras narrando sus experiencias del día. Al finalizar la plática podían decidir la forma de plasmar cada historia.

Por otra parte, en el lobby tres apasionadas oradoras realizaban una lectura en atril de fragmentos de una de las obras más reconocidas de la literatura universal: Hamlet, del dramaturgo británico William Shakespeare. La audiencia, profundamente interesada en el texto, cerraba los ojos y suspiraba en grupo, evocando ficciones y realidades.

De viajes y ensoñaciones

El cuentacuentos Iván Zepeda Valdés inyectó energía al grupo de lectores y soñadores con divertidos juegos introductorios a su espectáculo “Los cuentos de la nana Pascuala”, poniendo a prueba la atención y destreza de los espectadores, quienes evidenciaban con carcajadas su falta de coordinación motriz, al no poder seguir una secuencia de alternancias entre los dedos de la mano.

Después de compartir sonrisas y exclamaciones con el público, el cuentacuentos dio paso a la narración de la historia de Teresa, una protagonista poco convencional que en su etapa de adultez recordó los relatos de su infancia, cuando la nana de su madre rememoraba episodios vividos en distintas latitudes del país.

El narrador destacó sobre la obra que “las protagonistas son chicas que nada tienen que ver con las princesas tradicionales de los cuentos clásicos; no son chicas que esperen a que llegue un príncipe azul y las rescate, al contrario, son ellas las que toman el control de la situación y salen adelante gracias a su astucia”.

 

Óyeme con los ojos, ya que están distantes los oídos

Para dar un gran cierre a la tarde de festejos, una invitada especial viajó desde el barroco novohispano del siglo XVII a la ciudad de Xalapa, para estar presente en la celebración de su natalicio, origen de la fecha oficial del Día Nacional del Libro, que se decretó el 12 de noviembre de 1979 por el entonces presidente José López Portillo: sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695).

La famosa escritora agradeció a la Universidad la invitación a formar parte de un día tan especial y compartió con el público una lectura en voz alta de sus poemas, desde “Sentimientos de ausente”, recitando los populares versos “Óyeme con los ojos/ya que están tan distantes los oídos,/y de ausentes enojos, en ecos de mi pluma mis gemidos;/y ya que a ti no llega mi voz ruda,/óyeme sordo, pues me quejo muda”; hasta el poema cuya siguiente estrofa inmortalizó su obra: “Hombres necios que acusáis/a la mujer sin razón,/sin ver que sois la ocasión/de lo mismo que culpáis”.

La Décima Musa confesó en exclusiva que se encuentra feliz y libre en la dimensión a la que ahora pertenece, un lugar desde el que ha observado cómo la voz femenina en la narrativa ha adquirido más espacios, pero que todavía necesita destacar en la industria editorial. Reflexionó que actualmente la mujer ya no tiene obstáculos tan severos para recibir educación, recordando que cuando quiso entrar a la universidad tuvo que disfrazarse de hombre; “ahora hay más oportunidad de que se preparen verdaderas literatas y poetas, pues el campo está más abierto”.

Para despedirse de los lectores del siglo XXI, sor Juana Inés de la Cruz envió un severo mensaje: “Si leen ya tienen asegurada la vida, la socialización y la inmersión en las diferentes culturas del mundo globalizado. Tienen que estar ávidos de lectura, digital o impresa, porque la gente que lee siempre se sentirá viva, porque el libro es el instrumento por antonomasia de distribución del saber, es el útero del conocimiento”.

La labor de los estudiantes de la Especialización en Promoción de la Lectura de la UV, perteneciente al Programa Nacional de Posgrado de Calidad del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), cobra gran vigencia en un país donde, según el Módulo de Lectura 2015 del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), se leen 3.5 libros al año por gusto; una cifra que contrasta que alrededor de un 30 por ciento de la población lee cuatro libros o más al año, mientras que un porcentaje similar no leyó un solo libro.