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Europa y la inesperada quinta ola de calor

Europa sigue registrando el verano con más calor y récords de temperaturas. La semana pasada, una inesperada quinta ola. Y como fruto de todo lo anterior, una sequía de dimensiones nunca antes vista. Comenzó en mayo y contribuye también a grandes incendios forestales en Francia, España, Grecia, Inglaterra, Alemania, Portugal y Los Balcanes. Aunque las autoridades de salud no informan aún del número de muertes que deja esta terrible situación, al final serán varios miles.

No solo dicho continente padece calor extremo. También el mundo. Si las tendencias continúan, este año será el de la mayor temperatura jamás registrada. Superará al 2024 y 2025. Un resultado del crecimiento del calentamiento global que provocan las acciones humanas y un “Súper El Niño”. A lo anterior se suma que en el pasado julio hubo la temperatura media de la superficie del mar más alta medida en los océanos extrapolares, los que no poseen hielo marino estacional: 20.96 grados, cuando en 2023 fue de 20.89.

Lo que ocurre en Europa muestra cómo el cambio climático intensifica el calor. Y que éste y la sequía se refuerzan cada vez más entre sí. Es el caso de Inglaterra y Francia, que la sufren como nunca antes. A tal grado que los gobiernos de las provincias donde falta agua toman medidas para restringir su uso. Inglaterra, ahora en alerta nacional por el verano más caluroso de su historia y casi las tres cuartas partes del territorio con sequía. El pasado julio fue el más seco desde hace dos siglos.

Según datos oficiales, allí 45 millones de personas viven en zonas afectadas por la sequía y más de 27 millones tienen restricciones en el uso del agua. La situación empeorará hasta que se produzcan lluvias abundantes, no ocasionales. Y menos ahora que la mayor parte de Inglaterra enfrenta la quinta ola de calor del año. Lo que sucede incide gravemente en el sector agropecuario, en los servicios de salud y asistencia social. A largo plazo, en el medio ambiente. Ante la emergencia se pide a la población usar sólo el agua más indispensable en su vida diaria a fin de que duren las reservas existentes.

Un efecto más evidente es el impacto de la sequía en la agricultura inglesa. Este año tendrá una de las peores cosechas desde 1984. El país importa 40 por ciento de sus alimentos. Pero esta vez la Europa continental padece la misma ola de calor y sequía, con escasez de productos y aumento de los precios a nivel internacional Los de los artículos que conforman la demanda familiar aumentaron en los supermercados mucho más de lo previsto: entre 5 y 8 por ciento. Los agricultores británicos exigen ayudas financieras urgentes e infraestructuras de agua para evitar la quiebra.

En Francia, la situación es más aguda. A los devastadores incendios forestales, se agrega desde abril un déficit de lluvias y cinco olas de calor sin precedentes con temperaturas arriba de los 40 grados. El resultado: grave sequía con regiones en situación de crisis con efectos negativos en el sector agropecuario, el resto de la economía y la salud pública.

Notable es la diversidad de productos agropecuarios de Francia: sembradíos de trigo, maíz, cebada, papa; carne de vacuno, porcino, ovino y avícola; todo tipo de frutas y hortalizas. Sus plantaciones vitivinícolas (más de 200 variedades) y la diversidad de bebidas que de sus cosechas se obtienen, son famosas a nivel mundial: 500 marcas de vinos, champagne, cognac….. Además, entre 1,200 y 1,500 variedades de quesos y cientos de embutidos de carne de res y cerdo.

La situación es crítica para los agricultores pues en algunos cultivos registran pérdidas de entre 30 y 70 por ciento. Ascienden a miles de millones de dólares. No hay sector agrícola que escape a la crisis por las condiciones climáticas la sequedad del suelo y la carencia de agua. Por ello los productores exigen ayuda financiera del gobierno y la Unión Europea para sobrevivir. Y lo obvio: aumento de los precios de los productos agropecuarios.

La crisis que registran estos dos países y muchos otros en el mundo, no es temporal. Es el resultado del deterioro gradual de los recursos hídricos; de las actividades humanas que aceleran el cambio climático, negado por el señor Trump y sus incondicionales: Milei, Bukele, Kast, De la Espriella… También de la ciudadanía y de los partidos políticos por no exigir un cambio radical, urgente, del modelo energético vigente y el uso irracional de los recursos naturales.