Sheinbaum fija postura ante aliados que frenaron la reforma electoral
Sheinbaum explicó que la reforma electoral tenía como objetivo central disminuir privilegios en el sistema político actual.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió la reforma electoral impulsada por su gobierno pese a que no logró ser aprobada en el Congreso y rechazó que exista un “castigo” político contra quienes no la respaldaron.
La mandataria sostuvo que el objetivo principal era dejar constancia de quiénes apoyaban reducir privilegios en el sistema político y quiénes se oponían.
En su conferencia matutina de este jueves, Sheinbaum respondió a cuestionamientos sobre si la iniciativa había sido presentada aun sabiendo que no contaría con los votos suficientes y si los legisladores que no la respaldaron enfrentarían consecuencias dentro del movimiento.

La presidenta consideró exagerado hablar de sanciones internas y subrayó que en su partido existe libertad para votar.
“La palabra castigo es muy exagerada. No estamos en aquellos partidos políticos que hacían purgas porque no estaban de acuerdo”, afirmó.
La mandataria añadió que la mayoría de legisladores de Morena respaldó la propuesta, junto con algunos diputados del Partido Verde y del Partido del Trabajo, y señaló que la ciudadanía puede observar con claridad cómo votó cada legislador.
Sheinbaum también rechazó que el rechazo de la reforma represente una derrota para su gobierno. Por el contrario, dijo sentirse satisfecha de haber presentado la iniciativa y de haber mantenido sus convicciones.
“La gente sabe que uno no está dispuesto a negociar todo. No mentimos, no robamos y no traicionamos al pueblo”, afirmó al reiterar que su administración forma parte de un proceso de transformación del país.
Sheinbaum envía mensaje a quienes batearon reforma electoral
La presidenta explicó que la reforma electoral tenía como objetivo central disminuir privilegios en el sistema político, particularmente en los partidos y en las instituciones electorales.

De acuerdo con la mandataria, diversos estudios y encuestas muestran que para gran parte de la población resulta excesivo el monto de recursos públicos destinado al financiamiento de los partidos políticos, así como los altos salarios de algunos funcionarios electorales.
En ese sentido, señaló que la propuesta buscaba reducir el gasto público en esas áreas para redirigir recursos a necesidades sociales como infraestructura municipal, agua potable, drenaje o mantenimiento urbano.
Sheinbaum también criticó la duplicidad de funciones entre el Instituto Nacional Electoral y los organismos electorales locales, lo que genera gastos elevados en salarios y operación.
Ante el rechazo de la reforma constitucional, el gobierno federal prepara una nueva iniciativa conocida como plan B, que mantendrá el mismo objetivo de reducir privilegios mediante cambios en leyes secundarias.
Entre las medidas planteadas se encuentran establecer límites al presupuesto de los congresos locales, reducir el número de regidores en municipios y fortalecer mecanismos de participación ciudadana como la consulta popular.
La presidenta también propuso ampliar los alcances de estos ejercicios para que algunos temas electorales puedan ser sometidos a consulta ciudadana, así como abrir la posibilidad de que la revocación de mandato pueda realizarse en el tercer o cuarto año de gobierno.
“Diputados que votaron en contra defienden sus convicciones”
La mandataria también se refirió a los diputados de Morena que no votaron a favor de la reforma, a quienes criticó por no compartir las convicciones del movimiento político que representa.

Sheinbaum afirmó que no puede “traicionar el origen” del proyecto político surgido con el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, al que definió como un movimiento orientado a terminar con los privilegios y la corrupción.
En ese contexto, señaló que algunos legisladores pudieron haberse dejado influir por críticas difundidas en medios de comunicación como Reforma o Latinus, aunque insistió en que la gran mayoría de Morena votó a favor de la propuesta por convicción y no por presiones.
La presidenta añadió que prefiere una postura política clara antes que posiciones ambiguas dentro del movimiento, y reiteró que finalmente será la ciudadanía quien evalúe las decisiones de los legisladores.
“Que decida la gente”, concluyó.
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