#RevistaSinRecreo Siguiendo los pasos de San Rafael Guízar y Valencia
POR: Xóchitl Guzmán Segundo
Desde hace unos años me ha interesado el tema de conocer las rutas del Camino de Guízar y Valencia, tratando de emular el Camino de Santiago, por supuesto, tropicalizado y con los asegunes propios de nuestro país.
Hace algunos meses vi la promoción de una de las caminatas, 33 kms para el día 23 de octubre. Así que contacté a Oscar Ortega, quien tiene muchos años en el tema del turismo y era la persona que lo promovía.
Mi interés principal era hacer un scouting para ver la logística y conocer las FODA, ( Acrónimo de Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) y saber si podría ser un producto turístico. En dos ocasiones anteriores he recorrido el Camino de Santiago, así que tengo un panorama cercano para ver las posibilidades de aplicar el sistema en la zona.
El recorrido se puede hacer con una connotación religiosa, secular, espiritual, introspección, catarsis, deportiva… motivos y razones, sobran.
En este caso, participé en una peregrinación, nunca había hecho una.
Iniciamos en un punto conocido como El Campanario, antes de llegar a Tlaltetela. Las peregrinaciones se hacen cada 23 y 24 de Octubre, siguiendo los pasos de Guízar y Valencia. Éramos un grupo diverso de 15 personas.
La caminata empieza con subidas y termina con subidas. De los 300 msnm aproximados del punto de inicio, terminados en 1350 msnm en Xalapa, lo que significa una escalada constante. Es un camino PPS ( Con perdón del lector, acrónimo de Pura Pinche Subida).
Caminamos a la orilla de la carretera, después subimos un atajo bastante pronunciado y hermoso, a la orilla del Río Pescados.
Hicimos parada en Tuzamapan, donde hay diversos lugares donde alimentan de forma gratuita a los peregrinos, en el inter hay puntos de gente que lleva agua para distribuir a quien guste, un campesino llevó un costal con mandarinas de su Finca para saciar un poco la sed y el calor sofocante del esfuerzo. Mil gracias a todos ellos.
Después de Tuzamapan, mis pies ya empezaban a protestar, pero mi foco no estaba en la molestia, estaba en la meta.
8 kms adelante, hicimos otra parada en Pacho Viejo, ahí también nos ofrecieron comida para peregrinos.
En ese lugar mi foco se desviaba un poco más a la molestia de mis pies.
Rocío me ofreció una pastilla, como aún nos faltaban 7-8 kms más, la acepté. De ahí en adelante era una lucha conmigo misma.
Oscar nos dijo que tomaríamos un atajo que era subida pronunciada, pero nos evitaba ir demasiado tiempo por la carretera. La subida es un camino espectacular entre cafetales y lodo, mucho lodo.
Los paisajes del trayecto son hermosos, nos tocó un día perfecto, soleado, no llovió, temperatura cálida pero no extrema.
Durante el trayecto coincidimos con muchos peregrinos, el mayor de ellos, un Sr de 80 años, con una condición física envidiable.
Al final llegamos a Xalapa a muy buena hora, a las 7 de la noche. Caminamos 10 horas aproximadamente. Yo no fui hasta la iglesia, pero ya le prometí a Guízar y Valencia que en estos días lo voy a ir a visitar. Le vi muchas posibilidades a ese trayecto para desarrollarlo como un producto turístico. En su momento tenía desconfianza, por la inseguridad sobre todo, debo decir que me sentí muy segura, no sé si porque era fecha de peregrinación o porque efectivamente es una zona segura.
Lo malo, mucha basura. Pero creo que haciendo esfuerzos conjuntos con la Autoridad, se pueden pulir ese y otros detalles de logística.
Gracias Oscar Ortega, gracias a mis compañeros de la caminata, (disculpen mi acelere) a quienes abren su alma para compartir agua, fruta, comida, gracias a los compañeros del Camino.


