Mártires 28 de agosto: sacar del olvido

POR: Héctor M. Magaña

El lunes 25 de agosto de 2025, en el estudio de Revista sin Recreo, tuvo lugar una conversación con Ignacio Lara, uno de los investigadores e historiadores que más se ha comprometido con la historia de los mártires del 28 de agosto. Esto es un hecho de gran importancia para la historia local. ¿Por qué? Porque lejos de los círculos académicos, Ignacio Lara trae la historia a los propios habitantes de las regiones donde se narra.

Es bien sabido que Ignacio Lara es un personaje comprometido con la historia y los actores que participan en el curso de la historia, es decir, usted, yo, nosotros. Lara presenta a la Universidad Veracruzana como un conector de la historia para las personas que se relacionan con su tierra. Las calles, nos dice, son nombradas por los sindicatos en el famoso período “comunista” de San Bruno. Pero, ¿por qué Mártires 28 de agosto? “Ese día ‘secuestran’ obreros y los asesinan en la región del Naranjo”, dice Lara. “Las jornadas laborales eran brutales, de 15 horas”. Así fue como los secuestraron y asesinaron: por luchar contra la injusticia. Sus muertes lejos de ser pacificas sirvieron para marcar como punto de referencia por la violencia hacia las clases trabajadoras.

¿Por qué rescatar y revivir este evento? En 1990, después del cierre de la fábrica y el cierre de los sindicatos se olvida la antorcha de la lucha. En 2014, parece salir este recuerdo del olvido. Después de un saqueo a las fabricas, los vecinos comienzan a sacar un sentimiento de vacío por la perdida de su propia historia.¿Qué era la fábrica textil? Primero un molino de trigo, después pasa a textiles sencillos y, luego, la textilera comienza crecer con vistas a la expansión internacional. ¿Ahora? Un símbolo para San Bruno. Un símbolo del barrio, tanto como los mártires y las escuelas. Un niño concibe eso, y quizás también el más grande de los habitantes. No hay que pensar en la tragedia como un hecho morboso que mueve a sus habitantes, sino en un recordatorio de como los movimientos obreros tienen peso en las comunidades.

El ejercicio de la micro-historia es un arma poderosa contras las injusticias y es un poderoso conector de las comunidades. Es una hermosa posibilidad con la que los sectores educativos y las comunidades se pueden involucrar para salvar la historia, y muy posiblemente, la esperanza entre los desfavorecidos, los pobladores y las regiones de clase trabajadora y obrera.