Identidad digital positiva
POR: Mtra. Irasel Negrete Ronzón
«El valor perfecto consiste en hacer sin testigos,
lo que seríamos capaces de hacer delante de todo el mundo».-
François de La Rochefoucauld
¿Podemos vivir sin redes sociales? Probablemente sí y probablemente también existan muchas personas que no las ocupan para nada, especialmente aquellas que pertenecen a generaciones mayores pues no se habituaron a su uso, sin embargo, hoy en día, utilizarlas es parte integral de nuestra existencia, hay quienes exponen toda su vida a la vista de los demás y quienes son un poco más reservados, sin embargo, las redes se encuentran vigentes, es por ello que me puse a reflexionar acerca de la manera en que nos presentamos a los demás en el contexto digital y si hacemos una construcción positiva de nuestra imagen, además de analizar la manera en que podemos encauzar a niños y adolescentes a hacer un buen uso de la misma.
Para comenzar, hay que entender que una identidad digital positiva es la forma en que una persona se presenta en línea, construida a través de sus acciones, contenido y la información que comparte, de manera segura y respetuosa. Se caracteriza por una gestión responsable de la privacidad, la protección de datos y la interacción ética con otros usuarios.
Cabe aclarar la distinción entre tres conceptos que son la huella digital, la reputación digital y la identidad digital, la primera es el conjunto de información que dejamos al navegar por la red, la reputación digital es la opinión que los demás usuarios tienen de nosotros, mientras que la identidad digital son los datos que forman dicha información sobre nuestra persona.
Una identidad digital positiva y auténtica es importante para construir confianza con otros en internet, conectar con personas que compartan nuestros gustos e intereses, mostrar con orgullo y seguridad nuestras habilidades y logros y para abrir puertas a nuevas oportunidades afines a nuestras metas personales o profesionales.
Para mejorar la identidad digital es importante revisar la manera en que presentamos nuestros perfiles, verificar que estos siempre sean genuinos, analizar qué tipo de contenido estamos compartiendo, preguntarnos, ¿es valioso?, ¿es positivo?, ¿ayuda al crecimiento o superación de las personas?, ¿es enriquecedor?, ¿es inspirador?, aparte, el mostrarnos siempre respetuosos y amables es un punto de partida básico para una excelente identidad digital positiva.
Otros aspectos relevantes que componen una identidad digital positiva son el control sobre nuestra información personal, manteniendo nuestros datos personales de forma protegida y privada, evitar compartir información sensible así como conocer y respetar los derechos digitales propios y de los demás usuarios, asimismo respetando tanto el derecho a la privacidad como a la libertad de expresión.
Como adultos, podemos apoyar a las generaciones más jóvenes a constuir una identidad digital postiva cuando hablamos con ellos sobre la importancia de este aspecto y la manera en que una mala gestión de la identidad digital podría afectar su vida, cuando les invitamos a revisar sus perfiles sociales y verificar que estos sean apropiados y tengan sus datos personales protegidos, y de igual forma, cuando los motivamos a compartir contenido positivo y respetuoso encauzándolos a la reflexión sobre su influencia en los demás, aprovechando esto, podríamos mencionarles formas de evitar el cyberbullying y prevenirlo para tener una vida tranquila y basada en la responsabilidad.
La invitación con este artículo es que seamos conscientes de lo que compartimos y la manera en que nos mostramos ante los demás, con la finalidad de construir una sociedad basada en el respeto y la convivencia armónica en el ambiente digital.

