Orden en el espacio, orden en la mente

POR: Mtra. Irasel Negrete Ronzón

El orden no es solo una cuestión de estética,

es una cuestión de eficiencia. –

William Morris

Día a día vivimos bombardeados por muchos estímulos constantes que nos hacen modificar nuestra conducta y nuestros gustos, recuerdo mucho a mis abuelitos quienes tenían una vida muy metódica con horarios definidos y hábitos que difícilmente podían ser cambiados; ambos vivieron hasta los 98 y 101 años respectivamente, destacándose como personas independientes y autosuficientes, con una gran memoria, considero que uno de los factores decisivos para que tuvieran ese estilo de vida era la armonía que producía el orden que mantenían en sus vidas, probablemente esto ahora lo sentimos imposible o complicado pues pareciera que vivimos en un mundo que nos invita al caos y a la inmediatez, sin embargo, está en nosotros tomar el control de lo que vamos viviendo y la manera en que nos impacta.

Cuando tenemos orden mental nos mostramos más concentrados, lo que nos con conlleva a encauzarnos a las tareas más importantes y evitar distracciones dando como resultado mayor productividad  ya que priorizamos tareas y gestionamos nuestro tiempo de manera más efectiva. Otro beneficio del orden es que nos sentiremos menos estresados, menos ansiosos y podremos tomar decisiones de forma más natural y clara. ¿Qué pasa cuando tenemos un espacio físico ordenado? Mejora nuestro estado de ánimo y nos sentimos con mayor creatividad e inspiración.

El método Montessori asegura que la organización física está relacionada con la estructura y el aprendizaje de cada persona, menciona además que la coherencia interna se manifiesta externamente, es por eso que mantener el orden en la mente es sinónimo de armonía en la vida debido a que este orden habla de enfoque.

Si bien el orden de la mente está relacionado con el orden en el espacio, el orden del espacio también es un componente cultural, porque si comparamos Oriente y Occidente, podemos notar diferencias relevantes sobre nuestros hábitos que tienen diversas causas y significados, he visto videos de personas en Japón que de manera voluntaria siempre son parte de la limpieza y orden de espacios públicos, además de que en general en Oriente, constantemente están sacando aquellas pertenencias que ya no van a utilizar para quedarse  sólo con lo indispensable, mientras que en Occidente tendemos a llenarnos de cosas en la casa y eso podría estarnos provocando dificultad para mantener una buena organización, en caso de que estemos actuando como compradores compulsivos, tendríamos que analizar de qué manera permitimos  que la publicidad actúe sobre nosotros y la manera en que la compra de productos es gestionada por nuestras emociones.

La Doctora Loreto Barrios, perita judicial y mediadora, con formación en innovación educativa en competencias emocionales y experta en contradicciones del ser humano  menciona que en los niños, el orden o el desorden extremos de un hogar puede ser causa directa de trastornos mentales cuando crezcan: “En los primeros años de la infancia, interiorizan quiénes son a través del entorno para luego exteriorizar esa personalidad cuando son adultos. Si es un entorno desordenado y caótico, por ejemplo, esos niños lo van a reflejar en su forma de ser, en su autoestima…”.

Cabe mencionar que de acuerdo a evidencias científicas, tener una rutina en la que el orden esté presente, genera seguridad y bienestar, sin embargo, también es normal que todos podamos tender más ya sea hacia el orden o el desorden, lo que ya no sería normal es vivir en los extremos de cada uno ya que eso estaría indicando un transtorno o un problema de salud mental.

Si queremos ser más ordenados podemos probar eliminando distracciones, haciéndonos el hábito de mantener cada cosa en su lugar, limpiar constantemente, establecer rutinas, priorizar tareas y evitar acumular objetos innecesarios. Para fortalecer el trabajo en nuestra mente podríamos probar el mindfulness, practicar yoga, descansar adecuadamente, alimentarnos sanamente, hacer ejercicio, leer y  poner en práctica pasatiempos que estimulen al cerebro.

En conclusión, tanto una mente ordenada como un espacio físico ordenado se vinculan entre sí, ambos van a mantenerse íntimamente relacionados, por lo que trabajar en ambas áreas será indispensable para mantener un estado de ánimo positivo, productivo y una vida más tranquila.