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Mentoría

 

Mtra. Irasel Negrete Ronzón

«Un mentor es alguien que ve en ti más talento y capacidad de la que tú mismo ves, y te ayuda a desarrollarlos.» — Bob Proctor

 

 

Además de ser docente de educación básica, soy maestra de danza, específicamente de ballet clásico y debido a algunos ajustes con los grupos, he tenido que darme a la tarea de realizar un programa de mentoría para acompañar a los  nuevos maestros  pues considero que esta es una de las herramientas más valiosas para garantizar una enseñanza de calidad, humana y comprometida con las necesidades actuales de la sociedad y es que la educación no solo se construye con planes de estudio, tecnología o infraestructura; se fortalece, sobre todo, a través de las personas que acompañan el aprendizaje. 

Recuerdo que cuando salí de la Normal y me entregaron mi grupo yo me sentía con una sólida preparación teórica, pero al llegar al aula noté que tenía poca experiencia para enfrentar situaciones reales: alumnos diversos, desafíos emocionales, presión administrativa o en la aplicación de  estrategias didácticas que debían adaptarse constantemente y es que estar como titular de un grupo es una gran responsabilidad que implica seguir aprendiendo; y aunque el haber realizado prácticas docentes y haber contado con mentores en cada una de ellas fue muy valioso, acercarme a mis compañeros docentes con más antigüedad y con los que me sentía en confianza (como si fueran mis mentores) para recibir sus opiniones, me ayudó a salir adelante en las vivencias que se me iban presentando pues ellos conocían muy bien el contexto escolar. Ahora bien, si reflexiono sobre la figura del mentor, este no es únicamente un maestro con más años de experiencia; es un guía que acompaña, escucha, orienta y comparte saberes desde la empatía y la colaboración; la mentoría bien aplicada, favorece una transición más segura hacia el ejercicio profesional, pues cuando un maestro experimentado acompaña a uno nuevo, se crea un puente entre la teoría y la práctica que difícilmente puede lograrse únicamente desde la formación académica.

A lo largo de mis prácticas me tocó trabajar con distintos docentes, algunos con apertura a compartir y otros más celosos de su profesión, por lo que ahora que analizo este tema, considero que entre las principales cualidades que debe poseer un mentor destacan la paciencia, liderazgo y disposición para compartir experiencias, incluso aquellas relacionadas con errores y aprendizajes personales., asimismo es importante la capacidad de comunicación pues debe saber escuchar y ofrecer retroalimentación constructiva sin descalificar, además  de siempre mostrarse con humildad y accesibilidad ya que la mentoría es  un espacio de crecimiento mutuo; aunado a todo lo anterior, otra característica esencial es la empatía, cuando te estrenas como maestro, te enfrentas a retos emocionales importantes: inseguridad, estrés y temor al fracaso, es por ello que se necesita de un mentor sensible que se convierta en un apoyo decisivo para fortalecer la confianza y motivación del docente; y algo de suma importancia es que el mentor posea actualización profesional constante, pues la educación cambia rápidamente y exige apertura a nuevas metodologías, herramientas digitales y enfoques pedagógicos.

Los beneficios de la mentoría son amplios y alcanzan no solo a los maestros, sino también a los estudiantes y a las instituciones educativas. En primer lugar cuando hay un buen acompañamiento de mentoría como  lo dije anteriormente, se contribuye al desarrollo profesional de los docentes principiantes, quienes adquieren mayor seguridad y habilidades prácticas, pero también mejora el clima laboral, ya que fomenta relaciones de colaboración y trabajo en equipo dentro de las escuelas. Desde otra perspectiva, y en el caso de escuelas particulares donde los maestros no tienen una plaza fija como tal,  la mentoría favorece la permanencia docente puesto que muchos maestros abandonan la profesión durante los primeros años debido al desgaste emocional y la falta de apoyo, por lo que contar con un mentor reduce esta posibilidad, ya que el acompañamiento fortalece la resiliencia y el sentido de pertenencia, ¿y qué pasa con los alumnos?, pues estos resultan beneficiados al recibir clases de docentes mejor preparados y más seguros de su práctica educativa.

Comentaba al inicio del texto que he tenido que sentarme a diseñar un programa de mentoría para mi escuela de danza y para que realmente la mentoría sea efectiva en cualquier escenario, es necesario en el plan de la misma, anotar estrategias concretas que fortalezcan este proceso, agregar objetivos claros, tiempos definidos y espacios de seguimiento, de suma importancia es destinar tiempo a las reuniones periódicas entre mentor y docente principiante porque estas permiten analizar dificultades reales del aula y buscar soluciones conjuntas, en la actualidad podemos hacer uso de herramientas digitales como plataformas virtuales, videollamadas, entre otros que permiten mantener el acompañamiento incluso a distancia, facilitando la comunicación continua entre mentores y docentes en formación; una estrategia clave es la observación de clases porque cuando los nuevos maestros pueden observar prácticas exitosas y posteriormente recibir retroalimentación sobre sus propias sesiones, el aprendizaje profesional se vuelve más significativo. 

En conclusión, la mentoría en la formación de nuevos maestros es una inversión indispensable para el futuro y presente de la educación, acompañar a quienes inician la labor docente significa fortalecer escuelas más humanas, colaborativas y preparadas para responder a los desafíos actuales. 

Educar y  convertirse en docente debe construirse desde el apoyo mutuo, la experiencia compartida y la convicción de que enseñar también implica aprender de otros, porque la mentoría no sólo beneficia al aprendiz sino también a quien guía, ambos, a su manera, desde su rol, crecen personal y profesionalmente al reflexionar sobre su práctica, observarse, actualizarse, evaluarse, retroalimentarse, entre otras; es decir la mentoría es una experiencia de aprendizaje compartido.

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