Distractores

POR: Mtra. Irasel Negrete Ronzón

«La concentración es el secreto de la fuerza».-

Ralph Waldo Emerson

En la actualidad, es común sentirse abrumado por la cantidad de estímulos y distracciones que nos rodean, desde las redes sociales y los mensajes de texto hasta los videojuegos es fácil perder la concentración y caer en la trampa de la distracción. Pero,¿qué consecuencias tiene esto en nuestra vida diaria y cómo podemos trabajar la concentración en el aula y en el día a día?.

Según la RAE, la distracción es la desviación de la atención en algo y la pérdida de la concentración, en otras definiciones encontré que es todo aquello que nos aleja de lo que queremos y de la persona que deseamos ser, esta última definición me hizo analizar cómo las distracciones nos impiden reflexionar  sobre nuestros pensamientos y sentimientos y cómo nos desvían la atención de lo que es verdaderamente importante, dando por resultado perder conexión con nuestros valores y objetivos,las distracciones también nos hacen desarrollar hábitos negativos como la procrastinación, la adicción a la tecnología y  a las recompensas  inmediatas.

Las distracciones surgen por una combinación de factores internos y externos que afectan nuestra capacidad para enfocarnos, dentro de los factores internos se encuentran: la falta de interés, la fatiga mental, la falta de motivación, el no tener objetivos claros, no dormir bien, la necesidad de gratificación instantánea, el miedo a aburrirnos o a sentirnos solos,  la ansiedad o los malos hábitos que tenemos; por otro lado, como factores externos encontramos: el entorno, la tecnología (estímulos constantes de nuestros dispositivos electrónicos) e interrupciones de otras personas.

Las distracciones causan problemas tanto en nuestra vida cotidiana como en nuestro desempeño profesional puesto que ocasionan retrasos en el cumplimiento de los objetivos, pérdida de productividad y eficiencia, además de que como lo mencioné anteriormente, provocan estrés y ansiedad, lo que también incide en las relaciones personales y profesionales haciéndolas menos positivas.

Ya sea en el aula o en nuestra vida cotidiana podemos aplicar algunas estrategias que nos permitan enfocarnos mejor, para iniciar hay que  tener un plan de trabajo o actuación con objetivos claros y con un horario definido,limitarnos en ese tiempo el uso de los dispositivos electrónicos y  de las redes sociales, aunado a todo ello, apoyarnos en técnicas de meditación como el mindfulness para ir trabajando la concentración, hacer ejercicio regularmente, dormir lo suficiente y mantener una dieta saludable apoyan a la concentración porque se estimula la producción de neurotransmisores, se reduce el estrés y la ansiedad, se aumenta y mejora la circulación sanguínea; además es  bien sabido que un sueño reparador permite que el cerebro se regenere promoviendo una mejor función cognitiva, por otro lado, también se sabe que una dieta saludable ayuda a estabilizar el azúcar en la sangre y que una dieta rica en antioxidantes y antinflamatorios (como fresas, plátanos, mango, arándanos, nueces, semillas, almendras, atún, chocolate negro, entre otros alimentos), mejoran la atención, memoria, lenguaje, razonamiento, entre otras.

Para concluir, la distracción es algo común, todos nos enfrentamos a diferentes distractores a lo largo del día, sin embargo, la concentración es algo que todos podemos trabajar haciendo ajustes en nuestras rutinas y hábitos.