¿Cuál es la diferencia entre la Izquierda y la Derecha?

POR: Héctor M. Magaña

Hace mucho tiempo el filósofo francés Gilles Deleuze hizo notar que cuando hacemos la pregunta: “¿Cuál es la diferencia entre…?” Establecemos una diferencia entre dos elementos que, por lo menos, guardan una semejanza. No tiene sentido establecer una diferencia entre un objeto A y un objeto B si son totalmente diferentes. La regla aplica para cualquier cosa que requiera de establecer diferencias: desde un chiste hasta la política. Resulta conveniente hacer, en esta última, la pregunta más obvia: ¿Cuál es la diferencia entre la Izquierda y la Derecha?

Desde hace un par de décadas la pregunta conllevaba a una respuesta maniquea: los buenos y los malos. No había una designación definitiva pues, o los malos eran de la izquierda, con su “ideología progre”, o los malos eran los reaccionarios machos del patriarcado. Quizás resulte necesario preguntarse si siquiera estas designaciones tienen un referente real. Es decir, ¿realmente existe la derecha y la izquierda en la política?

La pregunta lejos de ser un recurso retórico encierra una urgencia real al momento de comprender el panorama político. ¿Qué entendemos por “Derecha”? La respuesta inmediata es: aquellos que defienden los valores de la familia nuclear tradicional, los valores católicos (en el caso de México) y aquellos que sienten un temor genuino por la disolución los valores y tradiciones nacionales. Ahora bien, ¿qué es lo que genuinamente vemos en la política del aquí y ahora? En primer lugar, no vemos la defensa de ningún valor en especifico. Leemos críticas pero no propuestas. Vemos una intimación del “conservadurismo” de Estados Unidos, lo que nos lleva a la pregunta: ¿todo conservadurismo es necesariamente trumpista? Me temo que no. Digo “me temo” porque eso refleja la ausencia de una auténtica derecha en el panorama. Se dicen preocupados por los valores de la familia tradicional, pero poco hacen por, siquiera, pagar la pensión alimenticia. Se dicen católicos, pero solo si el Papa concuerda con sus ideas reaccionarias. He aquí la palabra clave: “reaccionario”. Muchas veces confundimos conservadurismo con reaccionarismo. Quizás porque no concemos otra cosa.

Por otro lado, tenemos a la izquierda. ¿Qué es la “Izquierda”? Ante todo: pensamos en revolucionarios de izquierda desde Karl Marx hasta Mao Zedong. Pocos recuerdan que, después de la Revolución Francesa, los jacobinos, los revolucionarios de izquierdas, fueron los responsables de usar la guillotina para cualquier subversivo. Desafortunadamente, el izquierdista del siglo XXI no ha cambiado mucho.  Al igual que el jacobino o el maoísta, cree que todo debe cambiar. Poco importa el diálogo porque el “progreso” tiene su propio ritmo. Pretenden incomodar a los “viejos” (boombers) todo lo que puedan y, finalmente, sus propuestas a la hora de la verdad apenas y llenan una hoja.

Volviendo a Deleuze: ¿Cuál es la diferencia (semejanza) entre la izquierda y la derecha? Disolver y reaccionar. ¿Qué pueden construir? He ahí su gran semejanza porque poco se puede hacer sin consensos. Al final la rencilla entre la izquierda y la derecha es la rencilla entre el cambio y lo estable. El público es fácilmente radical en estos asuntos: para ellos solo está el bueno y el malo (y él, el ciudadano).

¿Es usted de derechas? ¿Es usted de izquierdas? ¡Poco importa! Estos nominales (que tienen ansias de ser universales), en la democracia se someten al escrutinio del consenso, es necesario. Para una gran mayoría ser de derechas es sinónimo de crueldad a los desfavorecidos, pero olvidan una figura como Charles de Gaulle. Muchos creen que los maoístas eran el progreso de la izquierda marxista y olvidan que la Revolución Cultural China asesinó a más de un millón de personas. Al final, poco importa la una como la otra si su semejanza es la indiferencia a la democracia y al interés popular.