Capacitación
POR: Mtra. Irasel Negrete Ronzón
“El conocimiento es poder. La información es liberadora.
La educación es la premisa del progreso, en cada sociedad, en cada familia”.-
Kofi Annan
Nos encontramos en un mundo competitivo, en donde mantenernos actualizados y capacitados es vital tanto para estar al día con las últimas tendencias como para aumentar la productividad y eficiencia, asimismo, la capacitación promueve innovación, liderazgo, creatividad y la creación de ambientes positivos de trabajo.
De acuerdo con la RAE, la capacitación es la acción y el efecto de capacitar, es decir, hacer a alguien apto o habilitarlo para algo; se refiere a la preparación, formación o instrucción que se da a una persona para que pueda adquirir las habilidades y conocimientos necesarios para una tarea o propósito específico, por lo tanto, estar capacitados es un pilar clave para el logro del éxito en cualquier ámbito laboral.
En nuestro país, los patrones son legalmente responsables de promover y proporcionar la capacitación y el adiestramiento a sus trabajadores, de acuerdo con el Capítulo III BIS de la Ley Federal del Trabajo. Esta obligación busca elevar el nivel de vida, competencia y productividad de los empleados, a través de planes y programas formulados por el patrón en acuerdo con el sindicato o la mayoría de los trabajadores. De acuerdo con la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo, la capacitación tiene la dualidad de ser un derecho, pero también una obligación: ofrece desarrollo y demanda compromiso; permite mantenerse actualizado y requiere de tiempo y espacio de quiénes la reciben para aprehender nuevas realidades, es el proceso mediante el cual las y los trabajadores adquieren los conocimientos, herramientas, habilidades y actitudes para interactuar en el entorno laboral y cumplir con el trabajo que se les encomienda.
Cuando somos parte de una empresa ya sea pública o privada, se genera un compromiso con la misma en donde nuesra presencia implica estar abiertos al cambio por lo que resulta indispensable la disposición al aprendizaje, por ese motivo, la capacitación resulta un punto medular.
Entre los beneficios de la capacitación, se encuentran la eficiencia en el desarrollo de las metas y el impacto positivo en el ambiente laboral debido a que no hay necesidad de supervisión constante porque cada quien sabe cómo hacer su trabajo, aunado a ello, es a través de la capacitación que los trabajadores desarrollan habilidades y conocimientos que les hacen desempeñarse con mayor confianza. Algunos beneficios más que quiero mencionar son la prevención de accidentes o la reducción de los mismos porque se conocen los protocolos para actuar ante situaciones imprevistas, asimismo, la capacitación mejora las habilidades y la productividad, fomenta la motivación del personal, la reducción de costos por errores, el cumplimiento de normativas, el desarrollo del liderazgo y el aumento de la satisfacción laboral.
Aquellas personas que se desenvuelven como jefes en sus áreas, siempre deben apostar por capacitar a sus empleados, en el caso de quienes trabajamos en la educación pública, constantemente somos invitados a inscribirnos a cursos de actualización y es una cuestión personal el decidir brindar tiempo a ellos para ofrecer un mejor servicio, sin embargo, en ocasiones la apatía y el conformismo nos impiden analizar estos cursos de capacitación como oportunidades de crecimiento.
Para concluir, la capacitación exitosa deberá cambiar la forma de hacer las cosas, nos invita a la innovación, a actuar competentemente y buscar la eficiencia, es por ello que sugiero que siempre digamos que sí a los distintos métodos que se nos vayan presentando, ya sean conferencias, talleres, foros, coaching, simulaciones, cursos en línea, entre otros, ya que la capacitación es valiosa y vital para nuestro crecimiento laboral y personal.

