Con valor a la palabra

POR: Mtra. Irasel Negrete Ronzón

“Sé cuidadoso al dar tu palabra

y sé consciente de lo que estás dispuesto a hacer para cumplirla”.-

Walter Riso.

 

¿Qué tan importante es nuestra palabra? ¿cumplir con nuestra palabra es algo positivo para nuestra imagen personal? ¿qué beneficios conlleva darle valor a la palabra? ¿Te has preguntado esto? Quise abordar este tema pues he notado que algunas  personas pueden hablar con mucha seguridad al llegar a un acuerdo, hacer una promesa o adquirir un compromiso y al final no cumplirlo, conducta que pareciera un hábito que se traspola a todos los ámbitos de la vida quitando credibilidad, confianza y respeto a los individuos tanto en su imagen personal como profesional, es por ello, que en esta ocasión decidí analizar los pros y contras de ser personas que cumplen o no con su palabra.

 

Cuando prometemos algo, nos comprometemos a llevarlo a cabo y es nuestra responsabilidad y obligación que dicha promesa se vuelva una realidad, porque como mencionaba anteriormente, está en juego nuestra imagen, seriedad y honestidad, en el caso con mis alumnos, siempre hablo con ellos de lo relevante que resulta analizar las decisiones que tomamos, verificar el alcance que tendrá nuestra palabra en el compromiso que asuminos y las repercusiones que traería el no cumplirla porque es a través de  la congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos que denotamos nuestra integridad y construimos una reputación positiva.

 

¿Qué pasa dentro de nosotros cuando hacemos valer nuestra palabra? Nos sentimos con una mejor autoestima y mayor seguridad en nuestra persona, además de que nosotros mismos vamos a construir nuestras relaciones interpersonales con base en la sinceridad, la autenticidad y la credibilidad, todo ello contribuirá a la generación de ambientes sanos, armónicos y pacíficos porque evitaremos malentendidos y problemas.

 

Por otro lado, cuando no cumplimos nuestra palabra, producimos un ambiente basado en la desconsideración, la falta de respeto, la inseguridad y la deshonestidad, creando situaciones que puedan fomentar conflictos, desacuerdos y otros problemas secundarios.

 

Menciona el orador Othoniel Font que “cuando nosotros aprendemos a valorar la vida de los demás y ponemos en alta estima las emociones, la mente, el corazón de todos los que nos rodean, cumpliremos nuestra palabra y honraremos aquellas cosas que decimos”; es decir que cuando entendemos que la vida y el tiempo de los demás son tan valiosos  como los de nosotros, damos la palabra y la cumplimos.

 

Pueden haber varias razones por las cuales no se cumple la palabra, creo que una acción común es que  llega una mejor oferta que aquello a lo que nos habíamos comprometido y se nos hace fácil cambiar la decisión previa o puede ser que así hayamos aprendido a ser como parte de nuestra educación y crianza, es probable también que hagamos uso de las “mentiras blancas” sin reflexionar en el impacto real de nuestras palabras o actuar sin total consciencia de nuestros actos ya que el hecho de dar la palabra es hacer una promesa que implica un profundo compromiso que debe ser ratificado con los hechos concretos y congruentes.

 

Así que, después de este análisis, sólo me queda decir que sería muy importante que cada quien se autoanalice y que todos hagamos parte de nuestra identidad y sello personal ser personas íntegras, fiables que poseen alto grado de credibilidad, estoy segura que trabajar en este tema, nos ayudará a tener mejores relaciones personales y laborales pero sobre todo, nos sentiremos más satisfechos con nosotros mismos además de empoderados porque al darle valor a nuestra palabra, seremos consideradas personas de alto valor.