¿Taxi, joven?…

 

Por: Carlos Cabrera Hernández

La mejor victoria es aquella en la que ganan todos…

…Salomón

 

En estos últimos días, el tema que acapara titulares en los medios y espacios en las diferentes redes sociales es el referente a las nuevas tarifas para el servicio de transporte público, en su modalidad de taxi, establecidas desde el Gobierno Estatal. De entrada, diré que, personalmente, me parece que no son las más adecuadas, teniendo en cuenta cómo está la economía, pues entiendo que los costos de la gasolina, las refacciones y el mantenimiento en general de un automóvil no son los mismos de hace unos años y, creo, estas situaciones hacen que 27 pesos por una carrera mínima (los perímetros son otro aspecto por analizar) puede resultar baja para como están las cosas. Sobre todo, si el conductor no es dueño de la unidad y, por lo mismo, tiene que batallar para conseguir el dinero de “la cuenta” que le fija su patrón, más lo que debe gastar para dejar el tanque de gasolina lleno y, una vez conseguido esto, ver con cuánto se quedará realmente.

Esta medida ha generado muchas protestas y amenazas de paros y marchas por parte del gremio de conductores de taxi (con familias incluidas), así como una gran polémica entre usuarios de redes sociales, influencers, creadores de contenido, streamers, etcétera. Y es que, mientras unos están a favor de la medida gubernamental y otros no tanto, la sociedad está con las incógnitas de si esas tarifas ya entraron en vigor y de hasta dónde realmente abarcan los perímetros que marca la imagen que dio a conocer la Dirección General de Transporte del Estado y que apareció publicada (según dice en la imagen) en la página 6 de la Gaceta Oficial, con fecha lunes 21 de julio de 2025, lo que daría a entender que las tarifas ya tendrían que estar siendo aplicadas, a pesar de las protestas. Aunque, debo mencionar que la imagen marca cuatro perímetros que, honestamente, dejan algunas dudas, por no decir que muchas, en relación con los alcances de cada uno pues, primero, no es muy clara ni tampoco específica, más que nada porque las calles y colonias que se mencionan a un lado del mapa dejan fuera muchas otras que bien podrían ser una buena referencia para saber hasta dónde abarca cada perímetro y, además, qué queda incluido dentro de cada uno.

Pero, regresando a la inconformidad de los taxistas, pienso que ellos mismos fueron los que orillaron a la autoridad a tomar cartas en el asunto pues, no obstante las continuas quejas de la gente (a pesar de que ya estaba “habituada” a pagar una mínima de 40 pesos), se dedicaron a “establecer” sus propias tarifas en perjuicio de su clientela que, si no le quedaba de otra o tenía urgencia, debía pagar lo que los “gentiles” ruleteros pedían por su servicio. Hoy se quejan y, como dije, amenazan y se manifiestan en contra del gobierno, llegando incluso a pretender tomar las calles para hacer presión en contra de lo que ellos consideran injusto porque afecta su bolsillo y perjudica a sus familias. Pensando en eso, retóricamente pregunto, ¿qué no eran los taxistas (obvio, no todos) los que gritaban insultos a los maestros cuando éstos se vieron en la necesidad de plantarse en la calle de Enríquez y la Plaza Lerdo para exigir solución a los problemas de pagos que estaban padeciendo? ¿Acaso no eran estos mismos trabajadores del volante los que, al pasar cerca del plantón magisterial, de “huevones” no bajaban a los quejosos y les decían “¡pónganse a trabajar y dejen de afectar a los que sí trabajamos!”? Hoy están en la parte baja de esta rueda de la fortuna… ¡Cómo da vueltas la vida! Por eso, es importante analizar los problemas de la gente que se manifiesta y, algo difícil, tratar de ser empáticos porque algún día podemos estar en una situación parecida… ¿A poco no?

En fin, el caso es que la situación es un poco complicada. Espero que, si aún no hay arreglo definitivo, se sienten a conversar las partes (deberían incluir a dos o tres ciudadanos que dieran su punto de vista) y puedan tomar una decisión que no perjudique a nadie y que, como resultado del análisis que se haga de la situación y de los involucrados (taxistas y usuarios), se fijen tarifas justas y que, sobre todo, se respeten porque no faltan los taxistas abusivos que se pasan los acuerdos por la axila y cobran lo que se les antoja. Esperemos que, mientras son peras o son manzanas, los dueños de taxis se pongan activos en mejorar las unidades porque hay algunos autos que dan pena ajena, sucios, malolientes, descuidados y que, también, son conducidos por verdaderos cafres y patanes con muy poca educación. Un servicio brindado, para exigir un buen pago, necesita ser de buena calidad, ya no pido excelencia porque eso tampoco se va a dar nunca.

Esta situación que pasa hoy pareciera que, más adelante, va a orillar a una revisión del servicio de transporte urbano… Pero eso es otra historia… Nos vemos… pronto…

…¡¡Taxi!!… ¡¡Taxiiiiiiii!!