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El Servicio de Anestesia en el IMSS está cubierto

• Lo que el periódico Reforma no cuenta: Ninguna cirugía está en riesgo. El

servicio de anestesia en el IMSS está cubierto.

• ¿Quién perdió con la cancelación de esta licitación? Un grupo empresarial que

estaba por quedarse con 772 máquinas de anestesia y más de 560 millones de

pesos.

Es el mismo grupo cuya empresa principal, Médica D, fue multada con 1.9 millones de

pesos e inhabilitada por la entonces Secretaría de la Función Pública del 20 de octubre de

2020 al 20 de julio de 2024, por no entregar 60 ventiladores al ISSSTE en plena pandemia.

Ese mismo año le incumplió al IMSS en Sinaloa, cuando más se necesitaban esos equipos

en 6 hospitales.

Esta vez participó a través de otra razón social: Minaric.

Minaric ofrece equipos de Médica D, que se presenta como fabricante mexicano de

máquinas de anestesia. Pero su certificado de buenas prácticas ante COFEPRIS es para

ensamble, no para fabricación, y el sitio certificado es el primer piso de un edificio en la

colonia Anáhuac, donde dice ensamblar desde máquinas de anestesia hasta incubadoras

y equipos de ultrasonido.

Y sobre el precio: en la investigación de mercado, Minaric cotizó al IMSS cada máquina de

anestesia intermedia en 1.25 millones de pesos. En la licitación ofertó 1.29 millones y, en

la puja, desplomó su precio a 586 mil pesos: 54% menos. En alta especialidad la había

cotizado en 1.6 millones, ofertó 1.17 millones en la licitación y terminó en 715 mil.Una empresa que en cuestión de minutos reduce su precio a la mitad deja dos

posibilidades: o su precio original estaba inflado, o el final no lo puede cumplir. Con su

historial, el IMSS no iba a correr ese riesgo.

Ante señales de posibles irregularidades en el procedimiento, el IMSS decidió no

adjudicar.

Se canceló la licitación, evitando así entregar recursos públicos y la salud de millones de

derechohabientes a quien ya le falló a México.

Reforma no buscó al IMSS para conocer su versión antes de publicar, como lo exige el

rigor periodístico.

Quienes perdieron ese contrato tienen intereses en que esta decisión se vea como un

error. No vamos a cambiarla por presión mediática.