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Reserva Imperial y el legado de Bosque de las Ánimas: desarrollar sin romper el paisaje.

Por Ignacio Osorno

Hay desarrolladoras que llegan a un predio, lo rasuran y entregan lotes. Y hay otras que entienden que el valor de un terreno no está solo en el metro cuadrado, sino en lo que queda alrededor: el árbol que se respeta, el arroyo que se cuida, la plusvalía que se construye con el tiempo y no con un letrero. Inmobiliaria Bosque de las Ánimas, parte del corporativo FERCHE y con más de dos décadas en Xalapa, pertenece a este segundo grupo.
Su historia no es reciente. Fundada en los años ochenta y consolidada como una de las empresas que más ha transformado el corredor que va del tradicional fraccionamiento Las Ánimas hacia la Central de Abastos, ha entregado más de tres mil hogares y más de diez desarrollos. Imperial de las Ánimas, Ciudad Central, Senda de las Ánimas y Las Palomas no son solo nombres en un mapa: son comunidades que hoy cotizan distinto porque alguien decidió urbanizar con criterio y no con prisa.
Esa visión se nota en un detalle que no todos los desarrolladores se atreven a poner por escrito: destinar más del 30 por ciento de la superficie a áreas verdes no es un adorno de folleto. Es una decisión de diseño. Reserva Imperial Residencial, el proyecto que ahora promueven con más fuerza, lo resume con claridad. Son apenas 120 lotes. No 800. No un mar de casas pegadas. Un residencial contenido, con instalaciones subterráneas, seguridad 24/7 y un club deportivo de 3,400 metros cuadrados que incluye pádel, tenis, básquetbol y pista para correr. Un lugar pensado para vivir, no solo para estacionar el auto y cerrar la puerta.
El respeto por la naturaleza no es un eslogan tardío. En Imperial de las Ánimas ya se veía: un arroyo de agua limpia, vegetación exuberante, vistas que no se compran con concreto. En Reserva Imperial se lleva más lejos: el verde no es el resto que sobró después de trazar calles; es parte del programa. Quien compra un lote no está comprando solo tierra. Está comprando un entorno que, si se cuida, seguirá valiendo más dentro de diez años que el día de la escritura.
Esa plusvalía no es abstracta. Quienes invirtieron temprano en los fraccionamientos de Bosque de las Ánimas vieron cómo la zona dejó de ser “las afueras” para convertirse en uno de los polos residenciales mejor comunicados de Xalapa: escuelas, plazas, hospitales, avenidas principales a minutos. El beneficio no se queda en el inversionista. Cuando un corredor se ordena, se ilumina, se dota de áreas comunes y se protege con control de acceso, sube la calidad de vida de quienes ya vivían cerca. Suben los servicios. Sube la percepción de seguridad. Sube, en términos concretos, el valor del patrimonio de toda la zona, no solo el de quien compró el último lote.
Hay una diferencia entre especular y desarrollar. Bosque de las Ánimas ha apostado por lo segundo: lotes con vocación de hogar, amenidades que se usan y no se fotografían una sola vez, y una escala que permite comunidad en lugar de hacinamiento. Reserva Imperial Residencial es, en ese sentido, la síntesis de lo que han venido haciendo: exclusividad sin aislamiento, naturaleza sin abandono, inversión sin la ansiedad de “a ver si algún día llega el agua y la luz”.
Xalapa crece. La pregunta no es si va a seguir creciendo, sino cómo. Hay maneras de ocupar el territorio que lo empobrecen y hay maneras que lo dejan más habitable de lo que lo encontraron. En Reserva Imperial, Bosque de las Ánimas está diciendo, con 120 lotes y más de un tercio de verde, que el segundo camino todavía es posible. Quien invierte ahí no solo compra un pedazo de Las Ánimas. Compra la idea de que el desarrollo y el bosque no tienen por qué ser enemigos. Para informes comuníquese al 228 232 7681.