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Estabilidad

POR: Mtra. Irasel Negrete Ronzón

La mente equilibrada y calmada es la fuerte;

la agitada y con prisas es la débil.-

Wallace D. Wattles. 

 

Con el paso del tiempo he aprendido a valorar mucho más la estabilidad, antes podía pensar que ser estable significaba tener todo resuelto, saber exactamente hacia dónde iba y sentir que las cosas estaban bajo control, hoy lo veo de una manera diferente, actualmente para mí, la estabilidad es esa sensación de tener una base que nos sostenga, incluso cuando la vida cambia y las cosas no salen exactamente como las habíamos planeado y esto es en general, en lo económico, en crear relaciones de cualquier índole que aporten tranquilidad, en cuidar nuestro bienestar, en tener hábitos que nos hagan bien y en construir una vida en la que exista un equilibrio entre lo que necesitamos, lo que queremos y lo que podemos sostener.

He comprendido que vivir constantemente en la incertidumbre desgasta, porque cuando todo es preocupación, improvisación o conflicto, gran parte de nuestra energía se va simplemente en intentar mantenernos a flote, en cambio, cuando comenzamos a crear estabilidad, aparece algo muy valioso: espacio para respirar y pensar con claridad, mejores tomas de decisiones y la oportunidad de dedicar nuestra energía a crecer; pero también he aprendido algo importante: la estabilidad no llega de repente, se construye y podemos comenzar a incorporarla poco a poco en nuestra vida. 

Para empezar podemos ir poniendo orden en aquello que hoy nos genera más incertidumbre, tal vez sean nuestras finanzas, nuestra rutina, una relación, nuestro trabajo o incluso nuestra propia manera de manejar las emociones, no tenemos que resolverlo todo al mismo tiempo; basta con identificar qué necesita más atención y comenzar por ahí; algo que ayuda mucho es crear pequeños hábitos que podamos mantener: organizar nuestros gastos, ahorrar poco a poco, descansar mejor, cuidar nuestra salud, cumplir nuestros compromisos y reservar tiempo para nosotros mismos, dice mi mamá que lo pequeño, cuando se vuelve constante, termina creando grandes cambios y me parece que así es.

Otro paso importante es aprender a poner límites porque no todo lo que llega a nuestra vida merece quedarse, hay personas, situaciones y hábitos que nos mantienen en un estado permanente de desgaste, por ello elegir aquello que protege nuestra paz también es construir estabilidad, he descubierto lo importante que es seguir aprendiendo y desarrollar nuestros talentos para la estabilidad ya que nuestros conocimientos, habilidades y experiencias son recursos que nadie puede construir por nosotros y que pueden ayudarnos a enfrentar con mayor confianza los cambios inesperados. Algo que intento recordar siempre es que la estabilidad también requiere flexibilidad, no podemos controlar todo, habrá planes que cambien, etapas que terminen y circunstancias que nos obliguen a comenzar nuevamente, personas que se vayan, por lo tanto, ser estable no significa evitar esos momentos y experiencias sino desarrollar la capacidad de adaptarnos sin perder nuestro centro.

Por último, para comenzar a construir más estabilidad en la vida, hay que iniciar con  un cambio pequeño a la vez, por ejemplo organiza algo que llevas tiempo posponiendo, establece un límite, ahorra una cantidad, aunque parezca pequeña, retoma un hábito que te haga bien, aprende algo nuevo o termina aquello que comenzaste, porque la estabilidad se va incorporando así: una decisión consciente a la vez.

Para concluir, cabe mencionar que buscar estabilidad no significa conformarse ni quedarse siempre en el mismo lugar, al contrario, significa construir una vida suficientemente firme para atreverse a cambiar, explorar nuevos caminos y perseguir sueños sin sentir que todo puede derrumbarse ante la primera dificultad.