BannerPoliticaTendenciaUltimas Noticias

El planeta sufre las consecuencias del cambio climático

POR: Iván Restrepo

Hasta el momento en España 40 incendios forestales han arrasado casi 190 mil hectáreas, cinco veces más que el año pasado. Foto
Hasta el momento en España 40 incendios forestales han arrasado casi 190 mil hectáreas, cinco veces más que el año pasado. Foto Europa Press

Desde hace 75 años, Francia no registraba un incendio forestal de la magnitud del que, finalmente, fue controlado en el Departamento de Gironda, al suroeste del país y cerca de la capital vinícola de Burdeos. Sólo quedan algunos focos activos, pero el daño es de grandes dimensiones: el fuego consumió 42 mil hectáreas de bosque de pinos, destruyó unas 250 viviendas especialmente en la costa atlántica. El número de personas que tuvieron que dejar sus hogares fueron 220 mil. Aunque sin confirmación oficial, los afectados señalan como inicio del fuego a una chispa proveniente de una máquina destrozadora de madera.

Otro incendio en el Departamento de Var, también en el sureste del país, consumió más de 5 mil hectáreas, 90 por ciento de su arbolado. Girona y Var reciben a decenas de miles de visitantes con motivo de las vacaciones de verano. Allí tienen sus lugares de descanso figuras muy conocidas del medio artístico, como el actor George Clooney. Tuvo que abandonar su vivienda precipitadamente.

Se calcula que este verano los incendios en Francia consumieron ya unas 120 mil hectáreas, a lo que se agrega los estragos de tres olas de calor intenso que dejaron casi 6 mil víctimas mortales. Y a la par, sequedad en la tierra, bajo caudal en varios ríos y afectaciones en cultivos tradicionales, como las plantaciones de vid.

Igualmente grave es lo que sucede en España: hasta ahora 40 incendios forestales arrasaron casi 190 mil hectáreas, cinco veces más que el año pasado. El mayor, en Ávila, con 50 mil hectáreas. Tambien enormes los de la comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Castellón, Huelva, Almería y Guadalajara. Suman 14 las víctimas mortales y obliga a la evacuación de pueblos enteros. El fuego continúa en algunas regiones. Hasta hoy más de 92 mil personas han tenido que dejar sus hogares.

Grecia también registra graves incendios. La combinación de altas temperaturas y fuertes vientos dan lugar a un escenario complejo este agosto. El pasado julio, hubo 73 frentes activos repartidos por diferentes regiones. Los datos más recientes mencionan más de 230 incendios. Uno de ellos arrasó la isla de Creta. Van más de 110 mil las hectáreas arrasadas por el fuego y la muerte de 5 personas. Entre las áreas críticas figuran centros vacacionales cuyos visitantes tuvieron que ser evacuados.

Mientras tanto, la ola de calor sigue haciendo estragos en otras partes de Europa. Desde la semana pasada afecta a Hungría, Austria, Rumania y Eslovenia, con temperaturas superiores a los 41 grados y grave sequía. En Rumania, el ejército hizo una explosión controlada en el lecho del río Danubio para renviar mayor caudal para la única central nuclear del país: Cernavoda. Necesita esa agua para refrigerar su ciclo térmico y evitar desconectar su segundo reactor. El primero fue desconectado ante la sequía que sufre el país. Tan aguda que el gobierno decretó Estado de Alerta Nacional hasta el 31 de agosto.

Y por carencia de agua del Danubio fue apagada por completo Paks, única central nuclear de Hungría. En tiempos normales aporta un tercio de la electricidad que requieren las actividades de dicha nación. El río mencionado sufre un descenso notable por una larga sequía y una evaporación mucho mayor de la normal debido a las elevadas temperaturas. También ocurre con el Rin (en su nivel histórico más bajo) y el Po.

En América el calor y los incendios están igualmente presentes. En la provincia canadiense de Columbia Británica, arden más de 20 mil hectáreas. Limita con el estado de Washington, en el noroeste de Estados Unidos, donde más de 60 mil personas fueron evacuadas para protegerlas de los incendios, como el que azola Spokane. Son cientos las viviendas quemadas.

Entre las causas de los incendios y las altas temperaturas en Europa, destaca el cambio climático. A él se atribuye una lluviosa primavera, lo que favoreció el crecimiento inusual de pastizales y matorrales. Pero las intensas olas de calor de mayo y junio secaron pronto esa vegetación y la convirtieron en un potencial combustible. Se suman los vientos cambiantes y la sequía extrema y prolongada. Algo que los expertos en clima no tuvieron en cuenta oportunamente.

Los gobiernos ocultan la causa central de lo que sucede: el consumo creciente de hidrocarburos y carbón, pilares que sostienen el depredador modelo energético vigente. Por eso, el futuro no es nada alentador para todo el mundo.