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Rafa Campos, soñador y profesor* 

 

Buenas tardes a todas y todos.

Soy Marco Aurelio Martínez, Síndico Único del Ayuntamiento de Xalapa. En esta ocasión no vengo a dar un mensaje institucional, vengo a  rendirle culto a la fraternidad, a celebrar trozos de vida entrañable junto a una persona humana, demasiado humana, diría Nietzsche. Vengo a dar mi testimonio sobre un personaje de excepción.

Conocí a Rafael Alfonso Campos Romero en 1990, hace 36 años, cuando ambos éramos alumnos de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana, no quiero sonar arrogante diciendo que éramos estudiantes, mas bien asistíamos habitualmente a clases en esta centenaria escuela formadora de maestros. Yo era un advenedizo provinciano y él ya era el popular «Bolsas», así le decían a mi carnal, tenía fama de andariego y amistoso, que devoraba las calles con paso musical, su inseparable mochila negra, sus audífonos de esponja y su inherente sonrisa de elote.

Yo vivía en casa de pupilos, en la unidad Fovisste, mero enfrente al edificio Coatzacoalcos donde vivía Rafa con su mamá y hermana. Así que frecuentemente nos cruzábamos en el camino, otras más tomábamos el Fovisste Lerdo de Tejada que nos dejaba en la Avenida Xalapa, mero enfrente a la Normal, así ahorrábamos suela de zapatos y energías.

Rafa recorría pasillos, oficinas, canchas, poco estaba en clases, pero cuando lo hacía ponía en aprietos a ciertos docentes que traía en la mira mediante cuestionamientos serios y fundados, censuraba como pocos la improvisación y el discurso de paja. Rafa escribía todo el tiempo, historias, apuntes de todo tipo menos de las asignaturas, no los necesitaba, su aprendizaje era auditivo y tenía una memoria prodigiosa, recordaba todo con el menor esfuerzo. En aquel momento tuvo sus prioridades y la escuela no fue una de ellas, hasta que se convirtió en maestro, en un comprometido maestro de primaria.

Tardó como 7 años en egresar de la Normal, casi formaba parte del inventario. Después del director era uno de los personajes más conocidos en la institución.. Lo paradójico es que la Normal forma en Normas, en reglas de ahí su nombre y en ese momento Rafa era poco partidario de las reglas. Era un tipo singular, así son las personas con elevado coeficiente intelectual. Durante el receso escolar solíamos echar la cascarita en las canchas, tenía una habilidad sorprendente con el balón en los pies y una pierna derecha explosiva, contundente, era crack del futbol. Si mal no recuerdo jugó profesionalmente con Delfines de Xalapa y Cafeteros de Coatepec, entre muchos otros equipos. Por las tardes coincidíamos nuevamente en la Normal para socializar y platicar con las normalistas y persuadirlas del buen partido que éramos. Jejeje. A sus novias o prospectos de idilio les escribía poemas, canciones y versos, estrategia infalible. y me decía «carnal no seas pendejo has lo mismo»..con el rabillo del ojo le trasmitía mi molestia, pues evidentemente yo no tenía sus dotes literarios y obligadamente terminaba por hacerme la tarea.

En la Normal otro de sus amigos cercanos fue Carlos Jafra, nombrado así porque vendía cosméticos de aquella marca, a las normalistas para ayudarse a sostener sus estudios. Nosotros socarronamente le decíamos El Biafra.

Rafa siempre fue un soñador, su mente era una fabrica de ideas, siempre tenía proyectos solo necesitaba comparsa; por lo regular estaba en la piedra que para los normalistas es sinónimo de relajamiento. En este lugar sonaban las guitarras, las jaranas y donde había rumba ahí estaba mi Bolsas, como le decíamos afectuosamente.

Más tarde, ya como maestros rurales volvimos a coincidir, nos separaban 15 minutos de distancia, él como profesor de escuela en La Joya, municipio de Acajete y un servidor en Las Vigas de Ramírez. Cuando nos encontrabamos en el AU, eran sensacionales travesías anecdóticas aderezadas con olores, sudores, patos y guajolotes. Recuerdo que una ocasión una señora con un par de gallinas venía encima de nosotros «muy serio volteó, la miró con ceño fruncido y en tono agreste le dijo…señora nos viene usted restregando las pechugas…de las gallinas..y soltamos sonora carcajada.

Por esos años, muy emocionado me invitó al Barlovento, aquel sensacional salón de baile ya como cantante oficial del Combo Ninguno, una extraordinaria orquesta de salsa en Xalapa.

Después lo escuché como vocalista de Son Sur, en Ciudad Mendoza, en un súper bailazo alternando con la orquesta de Orlando Valle mejor conocido como Maraka, un músico cubano de primerísimo nivel, que venía del Festival Cervantino al cual persuadimos para ir a tocar a beneficio del museo de Mendoza. Y con los Jugosos Dividendos, desde su origen, han sido pocos los conciertos en que tengo falta. Recientemente me dio un gusto enorme ver a sus alumnos más pequeños en un concierto nocturno en La Tasca.

Rafa no solo escribió un sin fin de poesía y de canciones, era un dotado de virtudes, por ello no me sorprendió en lo más mínimo aquella tarde invernal que conversamos largo y tendido sobre historiografía y cuando me comentó sobre su próxima incursión en el ámbito de la biografía histórica, conozco tres de sus libros, son muy buenos  y de excelente confección histórico-literaria. Estos son: Justo cómo fue. Biografía de Justo Fernandez López. Un hombre súper. Biografía de Antonio Chedraui Karam, y Gobernador por Naturaleza. Biografía del ex gobernador veracruzano Rafael Hernández Ochoa.

La generosidad de Rafa considero que fue su mayor virtud, nos obsequió reflexiones en sus programas de radio, risas como creativo, regaló canciones hermosas (es autor de Por el bien de Xalapa, tema oficial de la presente administración municipal), nos brindó amistad legítima, sonrisas sinceras, abrazos fraternos, amor en sus palabras. Y hace como dos décadas me regaló este saco que traigo puesto, que resguardo y atesoro como lo fue siempre su amistad. Algo invaluable.

Rafa no ha dejado de escribir, este homenaje es el testimonio más notable de que su historia se sigue escribiendo, en este acto ceremonial se encuentran sus carnales como solía llamarnos, así que en familia disfrutemos de su legado, de su presencia, porque Rafa no ha muerto, solo está fallecido.

Muchas gracias.

  • Texto leído en la Sesión de Cabildo del Ayuntamiento de Xalapa, Veracruz, el día 15 de julio de 2026, en presencia de la alcaldesa Daniela Guadalupe Griego Ceballos y familiares de Rafa Campos.